viernes, 26 de diciembre de 2008

1001 formas de abrir un botellín...XXXVII

miércoles, 10 de diciembre de 2008

GARBANZOS ESTOFADOS CON LANGOSTINOS

Hola de nuevo a todos. En esta ocasión he robado el portátil a mi hermano así que os cuelgo una recetilla, que os tengo muy abandonados. Lo sé y lo siento, pero espero cambiar con el año nuevo…

Vamos a aprovechar que hoy llueve y hace frío para plantear un plato de cuchara que nos va a calentar el cuerpo y no nos va a vaciar los bolsillos, además de hacernos quedar como “señores” ante propios y extraños. El género elegido hoy son los garbanzos, esos grandes amigos en tiempos de crisis. La particularidad de la receta de hoy es que no vamos a hacer cocido, sino que vamos a acompañarlos de unos langostinos. Sí, habéis leído bien, langostinos. Pensaréis que los langostinos nos van a vaciar los bolsillos, pero no hace falta que compremos langostinos de Sanlúcar (ojalá pudiéramos) para conseguir un plato exquisito y diferente, puesto que en la sección de congelados de la mayoría de los supermercados los encontraréis a unos precios mucho más que razonables.

En lo que al garbanzo respecta, podemos decir que es una planta leguminosa del origen de las fabáceas proveniente casi con total seguridad del Mediterráneo Oriental y que se ha extendido con éxito por todo el Mediterráneo, India, Latinoamérica… Las variedades de los mismos son muchas y en España abundan principalmente: el de Fuentesaúco (este pueblo está en Salamanca y los garbanzos tienen denominación de origen), Pedrosillano, Blanco andaluz, lechoso...
Los garbanzos son ricos en proteínas, fibra, ácido oléico y linoléico…vamos, la ostia de buenos para nuestro organismo.
En el pueblo podemos encontrar unos garbanzos estupendos a menos de 2 euros el kilo donde Trifón, vamos en el Dia. También eran famosos los garbanzos de el pueblo vecino, El Molar, pero cada vez nos cuesta mas agachar los riñones para arrancar los susodichos garbanzos, por lo que es mas difícil encontrarlos, que no imposible.

Ingredientes (para 4 seres humanos)

400 gramos de garbanzos de El Molar
2 tomates
1 puerro
1 zanahoria
3 dientes de ajo
1 cebolla dulce pequeña
250 gramos de langostinos
1 punta de jamón (que no esté rancia)
1 vaso de vino blanco
1 chorro de brandy
Sal
Azafrán
Pan de víspera
Agua
Aceita de Oliva Virgen Extra



Utensilios

2 cacerolas
1 cuchara de madera
1 batidora
1 colador chino
1 sartén antiadherente
Papel absorbente
1 plato (para colocar el papel absorbente y escurrir el pan frito)
1 espumadera
1 recipiente para depositar las impurezas que suelten los garbanzos al cocer
1 mechero

Elaboración

En primer lugar ponemos los garbanzos en remojo la noche de antes a su elaboración.
En segundo lugar nos abrimos un botellín fresquito y nos lavamos las manos.
Comenzamos. Descongelamos los langostinos y los pelamos reservando cabezas y cáscaras para hacer un concentrado que añadiremos al final de la cocción de los garbanzos.
Para el concentrado de langostinos ponemos un chorro generoso de aceite en una cacerola, lo calentamos, añadimos cabezas y cáscaras, las doramos y añadimos el brandy, lo flambeamos (para extraer los aromas del marisco), añadimos un vaso de vino blanco y lo cubrimos con agua. Dejamos que cueza a fuego vivo durante unos 10 minutos, lo trituramos con la batidora, pasamos por el chino y reservamos.
En la cacerola en la que están los garbanzos cubiertos de agua, añadimos: la zanahoria pelada, el puerro, la cebolla, los dientes de ajo, los tomates (según mi bisabuela Alejandra, así la legumbre no se pela) y la punta de jamón (si puede ser de Miguelito pues mejor que mejor). Lo ponemos todo a fuego fuerte y una vez que comience a cocer, bajamos el fuego hasta dejarlo a media potencia, tapamos la cacerola y dejamos que se cocinen los garbanzos durante aproximadamente, al menos, dos horas y media (el tiempo de cocción variará en función de la calidad de la legumbre, la intensidad del fuego y la dureza del agua). Desespumaremos cuando sea necesario (la primera vez es justo antes de que comience a hervir) y moveremos la cacerola para que la legumbre no se pegue. Mientras los garbanzos se cuecen, pondremos en una sartén a calentar un buen chorro de aceite de oliva en el que freiremos el pan que junto a las verduras con las que hemos cocido los garbanzos, nos van a ayudara engordar el caldo. Saltearemos los langostinos pelados en una sartén antiadherente bien caliente con una gota de aceite y los reservaremos.
Cuando falten unos 30 minutos para completar la cocción de los garbanzos, sacaremos con la ayuda de una espumadera las verduras (puerro, cebolla, tomates, ajo y zanahoria), las pondremos en el vaso de la batidora junto con el pan frito, unos cuantos garbanzos y un poco de caldo. Trituramos los ingredientes y los añadimos a la cacerola junto con el concentrado de langostinos y el azafrán.
Probamos el punto de sal y rectificamos el mismo si fuera necesario. Proseguimos la cocción hasta que los garbanzos están listos. En caso de que el caldo se consumiera, debemos ir refrescando progresivamente con chorros de agua fría.
A falta de 5 minutos añadimos los langostinos para así evitar que nos queden excesivamente secos.
En temporada de setas este plato puede ser perfectamente complementado con unos níscalos. En el caso de La Barriga, guisamos unas estupendas cazuelas de garbanzos con langostinos y níscalos traídos de La Puebla de Don Rodrigo, provincia de Ciudad Real, cortesía de Chemita y de su suegro “Navaliches” que es un fenómeno (buenos “tinques” de vino de pitarra nos pegamos mientras nos comíamos los garbanzos. Gracias por el vino)

Buena suerte y buen provecho.