lunes, 7 de septiembre de 2009

COSTILLAS A LA BARBACOA

Estimados “dummies” y demás seguidores de este humilde rincón del ciberespacio. PERDÓN, PERDÓN Y MIL VECES PERDÓN por el abandono flagrante al que os hemos sometido durante los últimos meses, pero mi nuevo trabajo y la pereza casi pueden conmigo, pero no hay mal que cien años dure y ya estamos de nuevo con ganas. Sin más dilación y con vuestro permiso, vamos a la receta de hoy.

La crisis sigue revoloteando sobre nuestras cabezas y la sombra de las vacaciones es alargada por lo que hoy vamos a realizar un plato barato, rico y sobre todo fácil.
La receta es una variación de la que aprendí en mis comienzos de cocinillas en Las Cochiqueras (Terraza, barbacoa, restaurante, jardín de infancia, fresquito en las infernales noches del verano moncalvillero… Sita en el Camino de la Sima y el teléfono no me lo se pero ya lo pondré otro día) y da unos resultados excelentes. Que se lo pregunten a Toño a ver cuantos costillares vende en un verano…

Ingredientes (para 4 personas)

2´5 Kg. de costillas de cerdo frescas (decirle al carnicero que las queréis para asar. Que las corte longitudinalmente y que no separe los palitos de las costillas)
600 cl. de ketchup de la marca Heinz (para mi es el mejor del mundo)
200 cl. de miel de flores
2 cucharadas soperas de mostaza de Estragón (si ésta no os gusta, pues elegís la variedad de mostaza que más os guste. La “antigua” queda fantástica)
Unas gotas de tabasco.
Unas gotas de salsa Worcestershire o Perrins.
Sal gorda.
Pimienta negra recién molida.
Aceite de Oliva Virgen Extra.

Utensilios

Un horno.
Una bandeja de horno
Papel sulfurizado o manteca (de venta en las secciones de productos del hogar de los grandes supermercados)
1 brocha
1 bol mediano
1 varillas
1 tabla
1 cuchillo cebollero o trinchero bien afilado
1 cuchara

Elaboración:

Como es tradición, nos lavamos las manos, abrimos un botellín y comenzamos.
En primer lugar vamos a encender el horno y lo precalentamos a 180º. A continuación colocamos en un bol el ketchup, la miel, la mostaza, el tabasco y la salsa Perrins. Removemos enérgicamente con las varillas hasta obtener una salsa uniforme. Dado que las medidas que os indico son orientativas si al probar la salsa veis que está demasiado dulce, que no os gusta el picante o que la queréis un poco más valiente, pues la rectificáis al gusto.
Lista la salsa, cogemos nuestro costillar de cerdo y lo salpimentamos (precaución con la pimienta. La salsa lleva unas gotas de tabasco) por ambos lados. Ayudándonos del cuchillo y de la tabla, realizaremos unos cortes de unos 2 mm de profundidad en los espacios que hay entre las costillas. La finalidad de los cortes es doble: por un lado va favorecer la penetración del calor y por otro, nos indicará a la hora del servicio por donde hay que partirlas.
Colocamos una hoja de papel sulfurizado sobre la bandeja de horno, disponemos los costillares con la parte donde hemos realizado los cortes hacia arriba y con ayuda de la brocha le damos una capa de salsa. Lo introducimos en el horno y en aproximadamente 40 minutos estará listo (el tiempo variará un poco en función de la potencia del horno y de la cantidad de carne que tengan las costillas). Mientras las costillas se asan estaremos pendientes y aproximadamente cada 10 minutos aplicaremos con ayuda de la brocha una nueva capa de salsa. De esta forma nuestras costillas tendrán el aspecto de los auténticos patos laqueados.

Este plato pide a gritos una ensalada, unas patatas (fritas o asadas) y, cerveza bien fría.

Si el cerdo no os gusta, sois musulmanes o no tenéis costillas a mano, pues las sustituís por unos muslitos de pollo, unos traseros o unas alitas de tan versátil animal.

Buena suerte y Buen provecho.