lunes, 30 de junio de 2008

CEBOLLA POCHADA

A petición de mi querida cuñada aquí va la receta de la cebolla pochada. Aprovecho la hora de las peticiones para pedir una colaboración; Isa ¿tendrías a bien el pasarnos la receta de tu exquisita ensalada de arroz? Un beso y gracias.

Esta receta en sí misma no es más que un acompañamiento para otros platos. Es fácil y sólo hay que tener un poco de paciencia en su elaboración. Nos va a servir de guarnición para carnes, pescados, quesos (si Topete, mucho Brie con cebolla pochada), foie gras. En próximas entregas haremos alguna receta en la que utilicemos esta preparación.

Ingredientes (para una buena cantidad)

1 Kg. de cebolla blanca dulce
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra
½ vaso de vino blanco

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 cacerola con tapa

Elaboración

Manos limpias y copita de vino blanco. Pelamos las cebollas y las cortamos en juliana (en tiras alargadas; a favor de los nervios de la cebolla, vamos, longitudinalmente. Esto es una manía mía pero de la otra forma en mi opinión queda peor). Ponemos la cebolla en la cacerola, le añadimos un chorro generoso de aceite (cuando digo generoso es generoso), le ponemos una pizca de sal para que “sude” y fuego suave - medio durante al menos una hora (con la tapa puesta). Cuando lleve cociendo más o menos media hora, le añadimos el vaso de vino blanco.
El secreto está no sólo en la calidad de los ingredientes, sino en el tiempo. Queremos que la cebolla esté totalmente blanda por lo que debemos tener paciencia y remover con cierta frecuencia para que no se nos agarre (si queréis que coja color dejar que se agarre un poco al final de la cocción, tapáis nuevamente la cacerola y esperáis unos 10 minutos con el fuego ya apagado, removéis y habrá cogido un bonito color tostado).
Hay gente que a esta receta le añade azúcar para que quede dulce, otros le meten un hueso de jamón para potenciar el sabor…eso ya es cosa vuestra. Las bases las tenéis.
Buena suerte y buen provecho.

domingo, 29 de junio de 2008

PISTO

Pese a que el plato que nos ocupa hoy lo podamos elaborar en cualquier época del año, parece que al pisto le "pega" el verano, no sólo por la temporalidad de las hortalizas con las que se elabora, sino porque lo puedes dejar hecho por la mañana y comerlo del tiempo al mediodía o a la hora de la cena. Acompañado de un huevo frito, convertimos un humilde plato en un manjar “digno del mismísimo Jehová”.
Podríamos añadir al nombre del plato el adjetivo de “manchego” que es supuestamente el origen del mismo, pero aunque no sean exactamente iguales, a lo largo de la geografía española encontramos numerosos ejemplos de platos elaborados con hortalizas de la huerta, como el Tumbet mallorquín, (que tan rico hace Isa), el pisto a la bilbaína, la Xanfaina catalana… o en otros países como Italia, concretamente en Sicilia, la exquisita Caponata o el últimamente famoso Ratatuille francés. Como siempre, resulta difícil atribuir un origen concreto e identificar una receta que sea la original. La que vamos a hacer hoy queda muy rica y es facilísima además de barata. El pisto puede ser un primer plato, un plato principal o una guarnición, eso queda a la elección de cada uno. Como comentábamos líneas atrás puede ir acompañado de un huevo frito, escalfado, con unos tacos de jamón, patatas fritas cortadas en daditos, butifarra, o unos langostinos salteados… el universo de combinaciones que nos abre es enorme así que desde aquí os invitamos a que os quedéis con la que más os guste, o que probéis otra diferente y la compartáis con nosotros.
Hay diferentes formas de hacer pisto; a mi me gusta preparar una salsa de tomate y añadírsela en lugar de picar el tomate y sofreírlo. Elegir la que más os guste.

Ingredientes (para 4 personas)

2 cebollas blancas grandes
1 calabacín hermoso
2 dientes de ajo (son opcionales; si no os gusta no lo pongáis)
3 pimientos verdes italianos
1 pimiento rojo
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Para la salsa de tomate

1/2 Kg. de tomates maduros (los llamados “de pera” y los “de rama” van muy bien para freír)
1 cebolla blanca pequeña
1 diente de ajo
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal y Azúcar (en la cantidad que consideréis oportuna)
Vino blanco
Agua

Utensilios

1 sartén antiadherente grande
1 cacerola antiadherente
1 cuchara de madera
La batidora y su vaso
1 colador chino (si somos muy delicaditos y queremos deshacernos de la piel y las semillas)
1 tabla para picar
1 puntilla bien afilada
1 cuchillo
1 Cuchara sopera

Elaboración

Manos limpias y como a mí me gusta la receta que lleva la salsa de tomate, pues nos abrimos una buena botella de blanco y matamos 2 pájaros de un tiro.
Vamos a comenzar por la parte que nos va a llevar más tiempo; la salsa de tomate. Para realizarla miramos la receta del día 22 de abril. Una vez lista, la reservamos.
Lavamos bien todas las hortalizas y las pelamos convenientemente (cebolla pelada, pimientos sin rabo y sin simiente, ajo pelado…)
Picamos en daditos de 1 cm por 1 cm (aproximadamente) la cebolla, los pimientos y el calabacín. El ajo lo picamos en brunoise (muy finito). Ponemos un buen chorro de aceite en la sartén (con cuidado para que el pisto no quede excesivamente grasiento), y ésta, a su vez, la ponemos a fuego medio. Comenzamos a echar las hortalizas por orden de dureza. En primer lugar la cebolla (junto con una pizca de sal para que "sude"); hasta que no esté transparente no añadiremos los pimientos. La cebolla tarda aproximadamente unos 10 minutos. A continuación añadimos los pimientos que a su vez rehogaremos durante otros 10 minutos. Procedemos de igual forma con el calabacín, dejándolo otros 10 minutos. Cuando veamos que empieza a ablandarse, incorporamos la salsa de tomate que habíamos preparado al principio de la receta y dejamos que cueza todo junto otros 10 minutos. En esta fase debemos estar pendientes del guiso para que no se nos pegue.
La textura de las verduras es muy personal así que si os gustan pasaditas pues dejáis que cueza más tiempo, pero si por el contrario os gustan “al dente” lo retiráis ya. Es el momento de probarlo a ver si el punto de sal es el adecuado. Si veis que está demasiado ácido, le añadís un par de cucharadas de azúcar para rectificarlo.
Ya está listo, aquí tenéis vuestro primer pisto. Ahora sólo falta saber con qué lo vamos a acompañar. Yo personalmente freiría unos daditos de patata y un buen par de huevos de corral para convertirlo en la comida perfecta. Recordad que lo podemos preparar de un día para otro y no hay ningún problema.

Buena suerte y Buen provecho

jueves, 26 de junio de 2008

BONITO CON TOMATE

La llegada del verano y por ende, del calor, no sólo trae consigo calor, mosquitos, atascos en las carreteras, camisetas sin mangas, quemaduras solares…y un montón de desgracias más; también nos regala la llegada de maravillosos pescados como la sardina, la caballa, o nuestro protagonista de hoy: el Bonito del Norte (Thunnus Allalunga) también conocido como atún blanco o albácora. Es un pescado azul; su carne es rica en omega 3, minerales, vitamina A y D…vamos que es un virtuoso del mar. El solito tiene más vitaminas y minerales que todos los cartones de leche del lineal del supermercado…
Su temporada va de mayo a septiembre aproximadamente, aunque es por julio cuando alcanza su plenitud; pese a que se puede encontrar el resto del año, respetemos la temporalidad de los alimentos, porque nos pongamos como nos pongamos, no sabe igual un tomate en agosto que uno en diciembre, por lo que al bonito le sucede lo mismo. Pasemos sin más dilación a lo que nos ocupa: la receta.
Para la elaboración de hoy vamos a tener que mirar la receta de la salsa de tomate del día 22 de abril.

Ingredientes (para 4 personas)

1 Kg. de Bonito del Norte
1 Kg. de tomates maduros (los llamados “de pera” y los “de rama” van muy bien para freír)
1 cebolla blanca mediana
2 dientes de ajo
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal y Azúcar (en la cantidad que consideréis oportuna)
Vino blanco
Agua
Harina

Utensilios:

1 cacerola antiadherente
1 cuchara de madera
La batidora y su vaso
1 colador chino (si somos muy delicaditos y queremos deshacernos de la piel y las semillas)
1 tabla para picar
1 puntilla bien afilada
1 cuchillo
1 cuchara sopera
1 sartén antiadherente mediana
Papel absorbente

Elaboración

Manos limpias y…hoy os dejo elegir, una copa de vino blanco fresquito o botellín.
Para la salsa de tomate, como dijimos anteriormente, debemos seguir la receta del día 22 de abril; una vez lista (la salsa se entiende), la reservamos en una cacerola mediana.
Para el bonito: lo primero que debemos hacer es madrugar un poquito e ir a la pescadería a hacernos con un par de rodajas gordas limpias de piel y espinas. A mi personalmente me gusta el bonito en tacos de de unos 2 cm por 2 cm, si preferís otro tipo de corte pues se lo pedís al pescadero y si es de confianza, estará encantado de hacerlo.
Cuando tengamos los tacos de bonito en nuestro poder, los salamos ligeramente, los pasamos por harina (sacudiéndolos para quitar un posible exceso) y los freímos ligeramente en nuestra sartén antiadherente con abundante aceite precalentado y a fuego medio alto. Va a ser una fritura muy corta, queremos que quede sellado por fuera pero crudo por dentro, para que termine de cocerse dentro de la salsa de tomate. Los sacamos del aceite cuando estén dorados por todos los lados y los pasamos por el papel absorbente para retirar un posible exceso de grasa. Cuando tengamos listos todos los tacos, los colocamos en la cazuela con la salsa y ponemos el fuego de suave a medio y dejamos que cuezan durante 5 minutos aproximadamente. Probamos el punto de sal y rectificamos si fuera necesario.
Es importante que el bonito no se fría en exceso ni se cueza demasiado porque es un pescado que tiende a quedar seco.
Ésta receta también nos vale para pescados como la palometa que es más barata que el bonito y también queda muy rica. ¿Cuál es el truco? la palometa tiene más espinas y es algo más incomoda de comer.
Buena suerte y buen provecho.

miércoles, 25 de junio de 2008

ENSALADA DE PATATA

Los rigores del verano no han hecho más que comenzar y yo ya deseo que se acaben, pero que le vamos a hacer…toca aguantarse y qué mejor manera de hacerlo que plantear un plato fresquito como una ensalada de patata. Que sea fría no la convierte en patrimonio exclusivo del verano ya que puede ser consumida en cualquier otra época del año. Es un primer plato perfecto para el mediodía, o con un gazpacho delante se puede convertir en una cena perfecta. También podemos hacerla por la noche y meterla en una tarterita y a la oficina… Vamos a ello.

Ingredientes (para 4 personas)

1 Kg. de patatas (para cocer)
4 salchichas cocidas tipo Frankfurt (esto es una cuestión de gustos y de marcas. Yo recomiendo que os deis una vuelta por la tienda Fass de Concha Espina, allí tienen una selección espectacular. También hay una pequeña nevera en Carrefour que tiene unas salchichas de una marca que se llama Casa Westfalia, que son fantásticas)
1 cebolla morada pequeña
Pepinillos en vinagre (cantidad al gusto)
2 cucharadas soperas de mostaza antigua
Mahonesa (en cantidad suficiente. Recordad que si usáis mahonesa casera la vida de la ensalada se acorta a un día y si la lleváis a la oficina cuidado con la temperatura de transporte y conservación; los bichitos son un poco cabroncetes y con el calor proliferan a una velocidad de vértigo)
Cebollino picado o perejil en su defecto
Nata líquida (un chorro para aligerar)
Agua
Sal

Utensilios

1 cacerola amplia
1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 bol
1 cuchara grande
1 varillas (si no hay, pues usamos un tenedor para batir)

Elaboración

Manos limpias y botellín “al canto”. La técnica que vamos a utilizar hoy para cocer las patatas es distinta a la de las “revolconas”. Las vamos a colocar sin pelar en la cacerola con agua fría y encendemos el fuego que pondremos a media potencia para que caliente poco a poco y la patata no se nos rompa. Tardan aproximadamente 25minutos en cocerse. Mientras se cuecen, pelamos y picamos la cebolla finamente (en brunoise); picamos el cebollino y los pepinillos; pelamos las salchichas y las cortamos en trozos de 1 cm. más o menos. Mezclamos la mostaza con la mahonesa y la nata; reservamos todo. Para este momento el botellín debe estar caliente si no os lo habéis bebido, y las patatas cocidas. Para saber si están cocidas, las pinchamos con un cuchillo y si entra y sale con facilidad pues ya están. Dejamos que se enfríen; las pelamos con ayuda de un cuchillo pequeño y las cortamos en dados de unos 2 cm de lado. Ponemos en un bol las patatas, les añadimos sal si fuera necesario, añadimos la cebolla, las salchichas, el pepinillo, la salsa y por último el cebollino picado. Removemos bien para que los ingredientes se mezclen bien y la dejamos reposar en la nevera al menos una horita (vamos, como hacemos con la ensaladilla rusa)

Nota: FELICIDADES AGUS¡¡¡

miércoles, 18 de junio de 2008

1001 formas de abrir un botellín...XXII

MILHOJAS DE BERENJENAS CON QUESO Y SALMON AHUMADO

Creo que si hubiera tenido que inventar un plato en la cocina, habría optado por dos platos: el bocadillo (cualquier cosa metida entrepanes…) o el plato que nos ocupa hoy; las milhojas, o el milhojas. Los milhojas se componen de capas alternas de ingredientes. Originalmente son dulces, pero podemos seguir su estructura para construir un plato salado.
El que nos ocupa hoy es un plato fácil, rápido, barato y bastante resultón. Espero que os de buen resultado

Ingredientes (para 2 personas)

1 berenjena normalita
100 Grs. de salmón ahumado
1 tomate
50 Grs. de queso de oveja (yo uso uno que venden en la charcutería Condis que es de oveja aromatizado con romero que me encanta. Cada uno que busque el queso que más le guste)
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra
Tomillo
Vinagre de Módena reducido (para decorar; se encuentra fácilmente en Mercadona. Si no tenéis, pues no pasa nada)

Utensilios

1 tabla para picar
Un cuchillo afilado
1 sartén antiadherente grande

Elaboración

Nos lavamos las manos y abrimos un botellín bien fresquito, que el verano se acerca.
Ponemos a calentar la sartén con un chorro generoso de aceite y mientras éste se calienta a fuego medio, partimos la berenjena en rodajas de medio centímetro de grosor aproximadamente. Cuando acabemos de cortar la berenjena la ponemos en la sartén y dejamos que se dore a fuego suave. Abrimos el paquete de salmón ahumado y cortamos el queso en lonchas muy finas, reservamos. La berenjena tarda aproximadamente de 15 a 20 minutos en quedar blanda y dorada. La sacamos de la sartén y le añadimos la sal y el tomillo. Procedemos al montaje del plato: intercalamos capas de berenjena, queso y salmón. Así hasta que acabemos con todos los ingredientes (unas 4 capas aproximadamente). Para terminar lo rociamos con un chorro de aceite de oliva y el vinagre de Módena reducido

Nota: debemos tener cuidado con la sal porque tanto el salmón como el queso tienen sal y podríamos estropear el plato.

Nota 2: es ideal combinarlo con una cerveza tipo pilsner (vamos, que una Mahou 5 estrellas le va de lujo).

Buena suerte y buen provecho.

jueves, 12 de junio de 2008

SALTEADO DE PASTA CON VERDURAS

Hoy nos vamos a introducir en el maravilloso mundo de la pasta. La pasta es el producto italiano por antonomasia; no en vano son los principales consumidores. Consumen anualmente más de 28 Kg. por habitante y producen más de 3 millones de toneladas.
Distintas hipótesis sitúan sus orígenes en China, pero dejemos de hipótesis y continuemos con el tema.
Posiblemente sea uno de los alimentos más versátiles que podemos encontrar; combina bien con casi cualquier cosa que se nos ocurra: carnes, pescados, aves, verduras, mariscos…o simplemente con un chorro de aceite y una pizca de orégano.
Podemos encontrar 2 grandes familias de la pasta: secas, que son las más comunes y frescas (dentro de las cuales encontraríamos las pastas rellenas).
El secreto de una buena pasta está en su calidad, indudablemente, y en el punto de cocción de la misma. Los tiempos varían en función de la clasificación que establecimos líneas atrás (una pasta fresca tarda menos tiempo en cocerse que una seca).
No sólo es un alimento polivalente sino que además su técnica no es difícil de dominar pero cuidado, una pasta pasada de cocción puede ser una de las cosas más desagradables que se pueda imaginar.
La receta de hoy es fácil, rápida y nos va a servir como toma de contacto con este apasionante mundo que debe darnos muchas satisfacciones culinarias. Vamos a dejarnos de rollos y, manos a la obra.

Ingredientes (para 4 personas)

Nosotros calculamos entre 80 y 100 gramos de pasta por persona

400 grs. de pasta (aquí os toca elegir a vosotros entre las decenas de tipos existentes). Nosotros hemos elegido los orecchiette u orejas (pasta seca)
1 calabacín pequeño
2 zanahorias
2 cebolletas
1 pimiento rojo pequeño
1 pimiento verde italiano
Agua
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal
Pimienta negra recién molida
Salsa de soja
1 pizca de tomillo

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo bien afilado
1 cacerola amplia
1 escurridor
1 sartén antiadherente grande
1 fuente amplia

Elaboración

Manos limpias y botellín bien frío que hoy 41 de mayo, el sol comienza a apretar. Después de la higiene y el avituallamiento, lo siguiente que vamos a hacer es a llenar más de ¾ partes de la cacerola de agua (es muy importante que la cocción de la pasta se haga en un recipiente amplio y con abundante agua. De ésta forma evitaremos que la pasta se pegue entre si y no quede bien) y ponerla al fuego a máxima potencia. Aquí hay distintas teorías sobre si se debe añadir sal al agua, ¿qué cantidad?, si se cuece con un chorro de aceite y una hoja de laurel… nosotros vamos a cocer la pasta sin sal porque la soja que vamos a utilizar con las verduras salteadas le va a dar el punto que buscamos (en caso de que no os guste, pues ponéis 15 ó 20 gramos de sal por litro de agua). Cuando el agua rompa a hervir, añadimos la pasta y la cocemos según las instrucciones del fabricante, o como lo haríamos nosotros, es decir, 9 minutos de cocción, la sacamos y dejamos que se enfríe sobre una fuente o similar, y le añadimos un chorro de aceite por encima para que no se pegue (el calor residual de la pasta hará que se termine de cocinar). Si no vamos a consumir la pasta inmediatamente, la enfriamos con un chorro de agua fría, le añadimos el aceite y la conservamos en un envase bien cerrado en la nevera.
Lavamos los calabacines y los pimientos, retiramos las semillas, pelamos las cebolletas y las zanahorias y lo cortamos todo en juliana fina (en tiritas alargadas). Añadimos un chorro de aceite a la sartén, dejamos que se caliente y cuando comience a humear ponemos las verduras por orden de dureza: primero los pimientos y la cebolleta, luego la zanahoria y por último el calabacín. La textura de las verduras va en gustos así que si os apetece “al dente” la mantenéis a fuego medio durante 4 minutos aproximadamente. Si os gusta más blandita, pues unos 10 ó 12 minutos. Cuando la verdura alcance el punto deseado, añadís la pasta, la salsa de soja y una pizca de tomillo. Probáis y si creéis que necesita sal o soja, pues nada le añadís la que necesite.

Nota: la receta va sólo con verduritas (también podéis añadir unas tiritas de judías verdes, brócoli cocido…es libre), pero admite perfectamente unas tiras de pechuga de pollo, unas gambas, unos langostinos… lo que os apetezca o lo que tengáis más a mano ese día.
Nota 2: hay numerosas marcas de pasta pero yo he cotilleado los armarios de la cocina de Nicola y Simone y la que ellos tienen es Barilla, por lo que algo tendrá el agua cuando la bendicen… Hay otra marca que a mí me gusta mucho pero se encuentra con más dificultad: De Cecco. Nico, Simo, si he cometido alguna incorrección ha sido sin querer. No dudéis en hacer los comentarios que consideréis oportunos. Besos y enhorabuena Simone.

Buena suerte y buen provecho

lunes, 9 de junio de 2008

EN BUSCA DE LA CAÑA PERFECTA

Contrariamente a lo expresado en el primer artículo de la sección, yo pienso que un botellín, por muy frío que esté, no de ja de ser un mero sustituto de una buena caña (es como el chocolate al sexo). Me explico; el botellín es, al menos en mi opinión, el remedio de último hora. Uno sólo pide un botellín cuando tiene la certeza de que la cerveza de barril que tienen en el establecimiento en el que está, no va a estar bien tirada.
El ritual de la caña es algo único, maravilloso; ver cómo la cerveza comienza a caer en el vaso, cómo sube la espuma formando una capa perfecta de un par de dedos de espesor de crema pura…con el rosario de burbujitas que queda debajo de la misma…no tengo palabras. Esta situación que acabo de plantear no se da en todas las regiones españolas ya que hay multitud de sitios en los que tienen la terrible costumbre de llenar de cerveza el vaso, sin conceder el más minino lugar a la espuma. En ese caso no nos encontramos ante una caña, sino ante una catástrofe. Sólo en ese momento es cuando debemos recurrir al botellín.
Sigamos con la caña. Yo prefiero el formato grande, en vaso de sidra, ya que los vasos pequeños no me sacian…No soy partidario de las copas heladas que tan al uso se dan en verano; me gusta que el vaso se refresque con agua fría, pero nunca que esté congelado. Manías aparte, cada tipo de cerveza requiere un recipiente distinto para ser servida, pero ése es un tema que ya tocaremos en otro momento.
Pero no todo es tan bucólico en lo que a la caña se refiere, porque también nos podemos encontrar con auténticos desastres con un exceso de ácido, poca espuma…
Nos proponemos emprender una ardua tarea: la búsqueda de la caña perfecta. Para empezar nos vamos a plantear una misión nada sencilla. Encontrarla en El Pueblo; ¿por qué no es sencillo? Porque en San Agustín hay más de 35 bares (aquí incluímos también los restaurantes y los bares de copas). Para ser exactos creo que contando Las Cochiqueras y el bar de La Muni hay 36. ¿Cómo lo vamos a hacer? Mediante una comprobación empírica; tomando una o más de una en todos los bares del pueblo.

El Comité Oficial de Cata está compuesto por:

El Pollo
Mutonto
Tontoperdío
Cuchifritín
Michuri
Tripamonja
… y enviados especiales (Enchumig, El Pepino, Monchito…)

Nota: La Sección Femenina de Cata está en proceso de creación

viernes, 6 de junio de 2008

Salsa de pimientos de piquillo

Como dijimos en la receta anterior, ésta salsa es perfecta para la Moussaka pero también es un recurso fácil para acompañar pescados como la lubina o la dorada. Sencilla de hacer, con buenos resultados y que podemos hacer una buena cantidad ya que admite la congelación. Manos a la obra.

Ingredientes

1 lata de pimientos de piquillo (normalita, tanto de tamaño como de calidad)
1 cebolla pequeña
1 puerro pequeño
1 diente de ajo
300 Cl. de nata líquida (para cocinar 18% materia grasa)
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra
Pimienta negra recién molida

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 cazo
1 batidora y su vaso correspondiente
1 chino
1 varilla

Elaboración

Nos lavamos las manos y usamos la parte roma del cuchillo para abrir el botellín preceptivo.
Limpiamos el puerro como ya enseñamos con anterioridad, pelamos la cebolla y el ajo. Ponemos un chorro de aceite en el cazo y lo calentamos (fuego medio). Mientras el aceite se calienta picamos finamente cebolla, puerro y ajo. Los echamos al cazo, añadimos una pizca de sal para que suden y esperamos unos 10 minutos hasta que estén transparentes. Llegado ese momento, subimos el fuego, añadimos los pimientos de piquillo y un chorro de cerveza. Dejamos que se rehoguen durante un par de minutos; añadimos la nata y dejamos que cueza otros 10 minutos aproximadamente. Lo trituramos todo; lo pasamos por el colador chino y hacemos que hierva de nuevo. Rectificamos de sal, pimienta y listo. Buen provecho y buena suerte.
Si no nos gusta la textura de la salsa porque parece que está muy líquida, dejamos que se reduzca a fuego suave durante unos 10 minutos. Si queremos algo más inmediato, podemos recurrir a la utilización de Maizena (disolvemos una cucharada sopera en agua fría, dejamos que hierva y lista).

jueves, 5 de junio de 2008

Moussaka

La moussaka es el plato griego más internacional. Originalmente se compone de carne de cordero picada, tomate, berenjenas en rodajas y va cubierta con una especie de bechamel. Pese a que la más conocida sea la receta griega, ésta no es ni mucho menos un patrimonio exclusivo suyo sino que también podemos encontrar recetas similares en los Balcanes y en numerosos países árabes.
El responsable de mi afición a éste plato es mi amigo Jorge. Él, desde LUMUT, su restaurante de Pozuelo (C/. Francia 9) interpretaba la Moussaka a su manera; con unos resultados espectaculares y tanto va el cántaro a la fuente…que yo hago mi propia interpretación de lo que allí comí. Jorge, perdóname por la osadía y gracias por todos los buenos ratos que he pasado sentado a tú mesa (te debo una visita, lo sé).
La técnica para elaborar éste plato no es mucha pero si le prestáis la atención y le dais el cariñete que se merece, os hará quedar siempre como reyes. Manos a la obra.

Ingredientes (para 4 personas)

500 grs. de carne de ternera picada (si puede ser de la Sierra de Guadarrama, mejor)
1 pierna de cordero lechal picada (si no hay cuartitos para comprar lechal… pues que sea recental pequeñito).
50 grs. de tocino de cerdo ibérico
2 dientes de ajo
2 cebolletas grandes
70 grs. de piñones pelados
3 berenjenas grandes
1 cuña de queso curado de oveja
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal
Pimienta
Orégano
Tomillo

Para la salsa de tomate (ver receta del día 22 de abril). Con hacer la mitad de la cantidad indicada en esa receta nos vale.

Utensilios

1 sartén antiadherente grande
1 tabla para picar
1 cuchillo bien afilado
1 fuente de horno de Pirex o similar (¿el tamaño? Pues…de las normales, las que todos tenemos en casa. ¿Qué no tienes una? Pues a la ferretería a comprarla. Sí, a la ferretería. No vallas a los chinos que va a ser peor…).
1 cacerola mediana
La batidora con su vaso correspondiente
Un colador chino
Una cuchara de madera
Papel absorbente
Un plato
1 horno

Elaboración

Manos limpias y botellín bien fresquito abierto. Ponemos un chorro de aceite generoso en la sartén y, a fuego medio, dejamos que se caliente. Mientras tanto y armados con nuestro cuchillo, cortamos las berenjenas a lo largo en lonchas de medio centímetro de grosor aproximadamente. Sin pensarlo (se oxidan a una velocidad endiablada), las ponemos en la sartén y las doramos por ambos lados durante aproximadamente 10 minutos (si no están bien hechas tienen una textura leñosa muy desagradable); las escurrimos en el papel absorbente, les ponemos una pizca de sal y reservamos.
Hacemos la salsa de tomate como nos indica la receta del día 22 de abril de Nuestro Señor y reservamos el resultado de la misma.
Picamos los ajos y las cebolletas finamente; ponemos un poco de aceite en la sartén, fuego medio y añadimos la picada anterior. Pizca de sal para que sude la verdura. Cuando ésta comience a ponerse transparente, le añadimos un chorrito de nuestra cerveza. Es importante que la cebolleta quede tierna y transparente. Cuando esto suceda (tarda aproximadamente 15 minutos), subimos el fuego y añadimos la mezcla de carnes. Lo rehogamos hasta que coja color la carne, añadimos la mitad de la salsa de tomate, los piñones, las hierbas aromáticas y ponemos a punto de sal y de pimienta.
A estas alturas es posible que necesitemos una cerveza; la abrimos.
Es hora de montar el plato. En nuestra flamante fuente de Pirex, disponemos una capa de berenjenas, a continuación ponemos una capa de farsa (es el nombre técnico que se le da al relleno, ¿a qué mola eh?). Lo alternamos con otra capa de Berenjena, volvemos a poner otra capa de farsa y es en ese momento cuando le rallamos el queso de oveja por encima. La metemos al horno que debemos tener precalentado a 200º arriba y abajo y la gratinamos durante el tempo que tarde nuestro horno en dejar una maravillosa costra de queso crujiente y dorado, no quemado.
Una cosita: el queso tiene sal y cuando se funde el sabor se potencia, así que vamos a tener cuidado con la sal que vamos añadiendo en los distintos pasos para no llevarnos una desagradable sorpresa.
Bueno pues aunque os parezca mentira ya está, lo habéis conseguido. En próximas entregas publicaremos una receta de salsa de pimientos de piquillo que le va que ni pintada.
Buen provecho y buena suerte.

lunes, 2 de junio de 2008

Gazpacho Andaluz

Con la llegada de los rigores del verano dejan de apetecer de los platos de cuchara. A todos menos a Tote, por supuesto. Y comienza la temporada de uno de los platos más famosos de nuestra cocina, el gazpacho (en este caso andaluz). Es una mezcla perfecta entre hortalizas, aceite, pan… ¿qué más podemos pedir? Se puede consumir como si de un refresco se tratara, (como hace mi Padre, que se lo bebe a todas horas y por litros), o bien servido elegantemente y acompañado de todas sus guarniciones. De cualquier forma es un plato delicioso. En lo que a la receta se refiere, como siempre, cada uno posee la suya; la que a continuación vamos a utilizar me la ha dado Chemita (que es un fenómeno) y en mi opinión, es una de las más elegantes y sabrosas que he probado nunca.

Ingredientes (para una buena jarra de aproximadamente 2´5 litros)

2 Kg. de tomates maduros (los de tipo rama son perfectos)
1 pimiento verde italiano grande
400 grs. de pepino (pelado y despepitado, para que no amargue)
2 dientes de ajo
½ cebolla pequeña
30 grs. de sal gorda
El zumo de ½ limón
250 Cl. de Aceite de Oliva Virgen Extra
5 rebanadas de pan de molde sin corteza
1 chorro de vinagre de Jerez

Utensilios

1 batidora
1 colador chino
1 cuchillo afilado
1 tabla para picar
1 jarra

Elaboración

Manos limpias y cervecita al canto que el calor nos aprieta todos. Lavamos los tomates y les quitaos el culo; hacemos lo mismo con los pimientos (les quitamos el ramito y las semillas). Pelamos el pepino y lo despepitamos, pelamos la cebolla y el ajo. Troceamos todos los ingredientes, añadimos el aceite, la sal y el vinagre; remojamos el pan de molde y lo escurrimos bien. Lo dejamos reposar al menos un par de horas. Trituramos todos los ingredientes y los pasamos por el chino. Para comprobar el punto de sal y de vinagre lo dejamos unas horas; una vez transcurrido ese tiempo, probamos y rectificamos de sal y de vinagre si fuera necesario.
Se puede servir acompañado de costrones de pan frito, pimiento, cebolla, tomate, huevo duro y pepino muy picados.
Buen provecho.

Ensalada de pollo crujiente

Hemos hecho postres, platos de cuchara, frituras…pero todavía no hemos tocado el maravilloso y versátil mundo de la ensalada. Son platos originales (“el mundo de la ensalada no conoce límites”, parece que vendo ensaladas prefabricadas…), frescos, que nos harán quedar como reyes y además, son una fuente de aprovechamiento de otros platos (hay que ahorrar que está la vida muy mala). La receta que viene a continuación responde a una petición de Taskonita y de Mi, que querían una ensalada de pollo crujiente. Esperamos que os guste.

Ingredientes (para 4 personas)

600 grs. de pechuga de pollo (si pudiera ser de corral sería perfecto pero como es difícil de conseguir por no decir imposible, en las carnicerías tienen unos sucedáneos llamados camperos, que siempre están mejor que los pollos normales)
100 grs. de sésamo tostado
1 pieza de lollo rossa
1 pieza de hoja de roble
1 pieza de escarola (solo la parte blanca y tierna)
1 cuña de queso curado de oveja (evidentemente Taskonita, tu te saltas el queso y lo sustituyes por algo que te guste como por ejemplo el maíz)
1 bolsa de picatostes
1 manzana Golden Perlim
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Mostaza antigua
Miel
Pasas
Hielo
Nota: las variedades de lechuga antes citadas son las que a mí me gustan pero nos sirve cualquier lechuga (bueno eso no es cierto, la lechuga iceberg que encontramos normalmente, no vale ni para que se la coman las gallinas). Si no queréis complicaros mucho o no encontráis estas lechugas podéis comprar un par de bolsas de 4ª gama (las que ya están listas para usarse) y listo

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 sartén antiadherente mediana
1 bote pequeño con tapa (para la vinagreta de mostaza y miel)
1 bol
1 escurridor
1 plato
Papel absorbente

Elaboración

Nos lavamos las manos y usamos la sartén antiadherente mediana para abrirnos un botellín bien frío (si grabáis el vídeo pues lo mandáis). Al lío.
En primer lugar llenamos la pila de la cocina con agua bien fría y unos cubitos de hielo para limpiar la lechuga y que se quede turgente. Deshojamos las lechugas retirándoles las parte que estén mustias y o estropeadas (si fuera necesario) y las metemos en la pila con el agua y el hielo. Tras 5 minutos en remojo, las escurrimos bien, las cortamos al gusto y las reservamos en la nevera. Si habéis comprado unas bolsas de 4ª gama pues un paso que ahorráis. Con cuidado y nuestro cuchillo cortamos el pollo en tiras (de unos 6 cm. de largas por 2 de anchas estaría bien), lo sazonamos ligeramente y lo pasamos por el sésamo tostado. Calentamos la sartén, le añadimos un chorrito de aceite y cuando éste comience a humear, ponemos la mitad del pollo (para que no baje mucho la temperatura y se cueza, recordad que el pollo debe ser crujiente) y dejamos que dore primero por un lado y luego por el otro (esta operación puede llevarnos entre 3 y 4 minutos aproximadamente). Cuando esté listo lo retiramos y ponemos sobre un plato con papel absorbente. Repetimos la operación con el resto del pollo.
Cortamos el queso de oveja y la manzana (sin pelar o pelada, es cuestión de gustos) en dados de 1 cm. por 1 cm. (es por poner un tamaño) y los reservamos. Ojo, la manzana se oxida rápidamente así que calcular el tiempo.
En el bote de cristal ponemos 3 partes de aceite de oliva virgen extra, una parte de mostaza antigua, una pizca de sal y una cucharada de miel; le ponemos la tapa y lo agitamos como si estuviéramos locos, hasta que sea una mezcla homogénea. Abrimos el bote y probamos (añadir lo que falte si es que le falta algo).
Bien pues ya tenemos todos los ingredientes así que vamos a ensamblar la ensalada. En un bol amplio colocamos las lechugas, le ponemos por encima los daditos de queso, de manzana, los costrones, las pasas, las tiras de pollo y lo regamos con nuestra deliciosa vinagreta. Buena suerte y buen provecho.

Nota 2: los ingredientes de la ensalada son orientativivos por lo que no se van a ofender si hay algo que no os gusta y lo queréis cambiar por otra cosa.