viernes, 26 de diciembre de 2008

1001 formas de abrir un botellín...XXXVII

miércoles, 10 de diciembre de 2008

GARBANZOS ESTOFADOS CON LANGOSTINOS

Hola de nuevo a todos. En esta ocasión he robado el portátil a mi hermano así que os cuelgo una recetilla, que os tengo muy abandonados. Lo sé y lo siento, pero espero cambiar con el año nuevo…

Vamos a aprovechar que hoy llueve y hace frío para plantear un plato de cuchara que nos va a calentar el cuerpo y no nos va a vaciar los bolsillos, además de hacernos quedar como “señores” ante propios y extraños. El género elegido hoy son los garbanzos, esos grandes amigos en tiempos de crisis. La particularidad de la receta de hoy es que no vamos a hacer cocido, sino que vamos a acompañarlos de unos langostinos. Sí, habéis leído bien, langostinos. Pensaréis que los langostinos nos van a vaciar los bolsillos, pero no hace falta que compremos langostinos de Sanlúcar (ojalá pudiéramos) para conseguir un plato exquisito y diferente, puesto que en la sección de congelados de la mayoría de los supermercados los encontraréis a unos precios mucho más que razonables.

En lo que al garbanzo respecta, podemos decir que es una planta leguminosa del origen de las fabáceas proveniente casi con total seguridad del Mediterráneo Oriental y que se ha extendido con éxito por todo el Mediterráneo, India, Latinoamérica… Las variedades de los mismos son muchas y en España abundan principalmente: el de Fuentesaúco (este pueblo está en Salamanca y los garbanzos tienen denominación de origen), Pedrosillano, Blanco andaluz, lechoso...
Los garbanzos son ricos en proteínas, fibra, ácido oléico y linoléico…vamos, la ostia de buenos para nuestro organismo.
En el pueblo podemos encontrar unos garbanzos estupendos a menos de 2 euros el kilo donde Trifón, vamos en el Dia. También eran famosos los garbanzos de el pueblo vecino, El Molar, pero cada vez nos cuesta mas agachar los riñones para arrancar los susodichos garbanzos, por lo que es mas difícil encontrarlos, que no imposible.

Ingredientes (para 4 seres humanos)

400 gramos de garbanzos de El Molar
2 tomates
1 puerro
1 zanahoria
3 dientes de ajo
1 cebolla dulce pequeña
250 gramos de langostinos
1 punta de jamón (que no esté rancia)
1 vaso de vino blanco
1 chorro de brandy
Sal
Azafrán
Pan de víspera
Agua
Aceita de Oliva Virgen Extra



Utensilios

2 cacerolas
1 cuchara de madera
1 batidora
1 colador chino
1 sartén antiadherente
Papel absorbente
1 plato (para colocar el papel absorbente y escurrir el pan frito)
1 espumadera
1 recipiente para depositar las impurezas que suelten los garbanzos al cocer
1 mechero

Elaboración

En primer lugar ponemos los garbanzos en remojo la noche de antes a su elaboración.
En segundo lugar nos abrimos un botellín fresquito y nos lavamos las manos.
Comenzamos. Descongelamos los langostinos y los pelamos reservando cabezas y cáscaras para hacer un concentrado que añadiremos al final de la cocción de los garbanzos.
Para el concentrado de langostinos ponemos un chorro generoso de aceite en una cacerola, lo calentamos, añadimos cabezas y cáscaras, las doramos y añadimos el brandy, lo flambeamos (para extraer los aromas del marisco), añadimos un vaso de vino blanco y lo cubrimos con agua. Dejamos que cueza a fuego vivo durante unos 10 minutos, lo trituramos con la batidora, pasamos por el chino y reservamos.
En la cacerola en la que están los garbanzos cubiertos de agua, añadimos: la zanahoria pelada, el puerro, la cebolla, los dientes de ajo, los tomates (según mi bisabuela Alejandra, así la legumbre no se pela) y la punta de jamón (si puede ser de Miguelito pues mejor que mejor). Lo ponemos todo a fuego fuerte y una vez que comience a cocer, bajamos el fuego hasta dejarlo a media potencia, tapamos la cacerola y dejamos que se cocinen los garbanzos durante aproximadamente, al menos, dos horas y media (el tiempo de cocción variará en función de la calidad de la legumbre, la intensidad del fuego y la dureza del agua). Desespumaremos cuando sea necesario (la primera vez es justo antes de que comience a hervir) y moveremos la cacerola para que la legumbre no se pegue. Mientras los garbanzos se cuecen, pondremos en una sartén a calentar un buen chorro de aceite de oliva en el que freiremos el pan que junto a las verduras con las que hemos cocido los garbanzos, nos van a ayudara engordar el caldo. Saltearemos los langostinos pelados en una sartén antiadherente bien caliente con una gota de aceite y los reservaremos.
Cuando falten unos 30 minutos para completar la cocción de los garbanzos, sacaremos con la ayuda de una espumadera las verduras (puerro, cebolla, tomates, ajo y zanahoria), las pondremos en el vaso de la batidora junto con el pan frito, unos cuantos garbanzos y un poco de caldo. Trituramos los ingredientes y los añadimos a la cacerola junto con el concentrado de langostinos y el azafrán.
Probamos el punto de sal y rectificamos el mismo si fuera necesario. Proseguimos la cocción hasta que los garbanzos están listos. En caso de que el caldo se consumiera, debemos ir refrescando progresivamente con chorros de agua fría.
A falta de 5 minutos añadimos los langostinos para así evitar que nos queden excesivamente secos.
En temporada de setas este plato puede ser perfectamente complementado con unos níscalos. En el caso de La Barriga, guisamos unas estupendas cazuelas de garbanzos con langostinos y níscalos traídos de La Puebla de Don Rodrigo, provincia de Ciudad Real, cortesía de Chemita y de su suegro “Navaliches” que es un fenómeno (buenos “tinques” de vino de pitarra nos pegamos mientras nos comíamos los garbanzos. Gracias por el vino)

Buena suerte y buen provecho.

martes, 11 de noviembre de 2008

SOPA CASTELLANA AL ESTILO PAZ

Buenas a todos de nuevo y mil disculpas. Posiblemente sea el "blogero" más cutre de la red porque sigo con el ordenador roto y sin vistas de llevarlo a reparar (lo se, nadie es perfecto)por lo que mis incursiones a la red se limitan a los ratos en los que Tenacitas está en el gimnasio y deja libre su portátil. No os doy más la chapa y vamos a la receta de hoy que es lo que nos interesa.

La llegada de los rigores del otoño - invierno ha originado que Paz se anime a mandarnos esta pedazo de receta (parece ser uno de los platos preferidos de Paula Fernández Bahonza. A mi también me encanta dicho sea de paso), que es uno de los máximos exponentes del recetario tradicional español (de la cocina del aprovechamiento) y que a más de una generación ha salvado de la inanición.

Aprovechando la coyuntura decir, que el lugar idóneo para cocinar esta exquisitez, no es otro que en un pucherito de barro en esa pedazo de chimenea que hizo tu Santo, "El Viti" que es un manitas en el sentido más amplio de la expresión. Vamos que el día que quieras nos puedes invitar a comernos unas sopitas en La Finca que el vino lo pongo yo.

Sólo me queda decirte: muchas gracias Paz.

Ingredientes

Pan duro
Ajo
Cebolla
Pimiento rojo y/o verde
Jamón serrano picado
Chorizo rojo picado
Huevos
Pan
Sal
Pimentón o pimienta-opcional-
Agua, o un buen caldo.

Preparación

Después de todo el repertorio higiénico y con el botellín al lado picamos muy finito el ajo, la cebolla, el pimiento (por cierto, las cantidades según gusto, y comensales) y se pone en una cacerola a rehogar o pochar , primero la cebolla, segundo el ajo, tercero el pimiento. Cuando esté rehogado se añade el chorizo y el jamón cortado en tiras ( más o menos finas) y se rehoga un poco, luego se cortan rebanadas no muy gruesas de pan duro y se añade a la cacerola se cocina todo junto y se añade la sal, el pimentón y o la pimienta ( si el chorizo ha soltado mucha grasa púes ya no le añadís pimentón y echáis un poco de pimienta, al gusto de cada cual) y se casca el huevo y se echa al puchero directamente sin batirlo, con una cuchara de madera se da unas vueltas para que se mezcle con todo el condumio y por último se añade el agua, o el caldo y se deja que cueza todo junto más o menos 5 minutos y ha disfrutar.

Un beso muy fuerte y espero que os guste.

viernes, 10 de octubre de 2008

QUICHE

Un quiche, que no hay que confundir con quiché que es una etnia de origen Maya que vive en Guatemala, es un tipo de tarta salada, inicialmente típica de la cocina francesa. El más conocido es el Lorraine, de beicon y queso, aunque a mi me gustan mucho el de espinacas y queso azul o el de champiñones con jamón de York, aunque el de puerros y beicon también está bien. La verdad es que es un plato que admite cualquier ingrediente y su resultado es exquisito. Sin más dilación, hoy me decido por el último nombrado.

Ingredientes
  • 5 puerros gordos
  • 1 cebolla mediana
  • 150 gr. de beicon
  • 100 gr. de queso (cualquiera que funda con facilidad)
  • 500 gr. de nata líquida
  • 3 huevos
  • sal
  • pimienta
  • nuez moscada
  • Masa quebrada (si es congelada, una lámina, si no tenemos de las preparadas al final añadiré la receta de la masa quebrada).

Empezaremos limpiando y cortando los puerros en rodajas como de medio centímetro. Acto seguido cortaremos la cebolla en media juliana y procederemos a pocharla, junto con el puerro, a fuego medio con un poco de sal.
Por otro lado, cortamos el beicon en tiras pequeñas y lo freímos, lo apartamos retirando el sobrante de aceite.
Batimos los tres huevos y mezclamos la nata. Añadimos sal y ponemos al punto de pimienta y nuez moscada.
Extendemos la masa en un molde redondo de no mucha altura, rellenamos hasta el borde y cocemos durante uno 25-30 minutos en horno precalentado a 180 ºC. Cuando ya se esté a punto de sacar se le añade el queso por encima, para que quede fundido sin quemarse.
Lo mejor para calcular el tiempo, ya que depende del grosor del quiche, es que vayáis echando un vistazo en el centro del quiche y presionéis ligeramente (sin quemaros), tiene que estar cuajada, nada blanda. Además debe quedar ligeramente dorado por encima.
Y chimpún.
Si ya queréis hacer el quiche para nota, ahí va la receta de la masa artesanal.

Masa quebrada

  • 1/2 kg. de harina
  • 75 gr. de mantequilla
  • 150 gr. de nata líquida
  • 1 huevo
  • una cucharadita rasa de sal (1 gr de sal).

Haremos un volcán con la harina, colocando el resto de ingredientes con la mantequilla a punto de pomada. Se amasa con la punta de los dedos hasta conseguir una masa homogénea y fina y se deja descansar.
Para dejarla descansar lo mejor es envolverla en film y dejarla en la nevera durante una hora. Después la sacaremos y estiraremos con un rodillo, dándole un grosor que dependerá del diámetro del molde que utilizaremos. Cuando mayor sea el molde el grosor deberá ser mayor, de esta forma aguantará mejor el peso del relleno que le pongamos. Por lo tanto el grosor puede ir desde los 2 mm hasta los 5 mm.
Una vez extendida la masa y puesta en el molde, la pinchamos por toda la superficie con un tenedor y es aconsejable meterla en el congelador hasta que esté dura. De esta forma conseguiremos que no encoja a la hora de cocerla.
La sacamos del congelador y la tapamos con papel de aluminio y le ponemos peso encima. La metemos en el horno precalentado a 180º C y la cocemos durante 10-15 minutos.
Ahora solo queda añadirle el relleno que hayáis decidido. Y tendréis vuestro quiche.

MUCHAS GRACIAS ISI!!!

lunes, 11 de agosto de 2008

BECHAMEL

La salsa Bechamel es una de las salsas básicas por antonomasia dentro del mundo de la cocina. Dominar su técnica nos va a servir para elaborar multitud de platos tan dispares como unas croquetas o un “Croq - monsieur” (un sándwich que va “enriquecido” con bechamel).
Como sucede con la mayoría de las recetas, encontrar los orígenes de la misma es complicado porque la autoría se la suelen atribuir varios autores. En el caso que nos ocupa hoy el supuesto inventor de la salsa es Louis de Béchameil, un gourmet francés del siglo XVII (de ahí el nombre) aunque hay indicios de que el verdadero inventor de tan polivalente salsa es otro grande de la cocina del siglo XVII, llamado François Pierre de la Varenne (autor a su vez en 1651, de uno de los libros que cambiarían la historia de la cocina Le Cuisinier françois).
Vamos a dejar un poco de lado las lecciones de historia y veamos algo más sobre la bechamel. Esta salsa nos va a servir como “cabeza de puente” para elaborar otras salsas como pueden ser: la Mornay (es una bechamel a la que se le añade huevo y queso), la Aurora (bechamel mas salsa de tomate) o la Soubisse (bechamel mas mantequilla y cebolla), entre otras.
En función de la utilización de la salsa, ésta será más o menos espesa, ya que no es lo mismo una bechamel para unas pechugas a la Villaroy, que una para unas espinacas a la crema. La receta que viene a continuación es básica; si queréis espesarlo no tenéis más que variar las proporciones de forma constante.

Ingredientes

1 litro de leche entera
100 grs. de harina de trigo (común)
100 grs. de mantequilla
Sal
Pimienta
Opcional: nuez moscada. (A mí personalmente no me gusta).

Utensilios

1 cacerola
1 cuchara de madera
1 cazo
1 recipiente para depositarla

Elaboración

Manos limpias y cervecita. Ponemos a calentar la leche en el cazo teniendo cuidado que no se nos agarre. En la cacerola fundimos la mantequilla (cuidado, se quema a 90º, cambia de color y amarga), añadimos la harina de golpe y removemos con la cuchara para que se integre bien la harina. Esto que acabamos de hacer se llama “roux”. Comenzamos a añadir la leche caliente a nuestro roux poco a poco sin dejar de remover con el fuego a media potencia. La leche la vamos a añadir en 3 veces, siepre caliente, para que no se nos formen grumos. Terminado el proceso de incorporación de la leche, dejamos que cueza unos 10 minutos aproximadamente, la ponemos a punto de sal y de pimienta y ya tenemos nuestra primera bechamel.
Buena suerte y Buen provecho.

viernes, 8 de agosto de 2008

CALDO DE POLLO

Hoy nos vamos a introducir en el mundo de los fondos y de los caldos; algunos de los pilares sobre los que se sustenta la cocina. Un caldo de pollo al ser suave, nos va a permitir: enriquecer cremas como la vichyssoise, mojar arroces, hacer salsas o, cuando llegue el invierno, prepararnos una estupenda sopa.

Ingredientes

4 carcasas de pollo
2 puerros
2 zanahorias
1 cebolla
1 cabeza de ajo pequeña
1 vaso de vino blanco
Aceite de oliva virgen extra
5 litros de agua

Utensilios

1 cacerola grande
1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 pelador
1 colador chino
1 cuchara de madera
1 espumadera

Elaboración

En primer lugar nos lavamos las manos, abrimos una botella de vino blanco y nos servimos una copa. Pelamos las zanahorias, la cebolla, chafamos la cabeza de ajo y lavamos bien los puerros. Troceamos groseramente las verduras y las reservamos. Ponemos un chorro generoso de aceite en la cacerola, dejamos que se caliente y añadimos la verdura. La rehogamos bien durante 5 minutos y a continuación añadimos las carcasas de pollo, (pedírselas al pollero o en su defecto al carnicero), que a su vez también rehogaremos durante 5 minutos. Moveremos la mezcla con frecuencia. Cuando las carcasas hayan adquirido color, añadimos el vaso de vino blanco para desglasar el fondo de la cacerola, (vamos, para quitar del fondo la sustancia del pollo y la verdura), dejamos que cueza durante 1 minuto para que se evapore el alcohol y cubrimos con el agua. Subimos el fuego al máximo y cuando comience a hervir, lo ponemos de suave a medio para que la cocción no sea violenta y no nos enturbie el caldo. Conforme el agua se caliente y se desarrolla la cocción, irá apareciendo en la superficie del caldo espuma y grasa que nos encargaremos de ir retirando con la espumadera (de ahí el nombre).
El tiempo de cocción va a ser de entre 1´5 a 2 horas (en función de lo concentrado que queramos el caldo).
Cuando esté a nuestro gusto, lo colamos por el chino para eliminar los desperdicios y dejamos que se enfríe.
Como habéis podido comprobar, la sal no ha intervenido en ningún momento del proceso ya que al reducir el volumen de agua, se produce una concentración de sabores. y el añadirle sal al principio del proceso lo único que puede provocar, es que se arruine nuestro caldo. Cuando vayáis a hacer la sopa, entonces podéis poner el caldo a punto de sal.
Conviene hacer una buena cantidad, para guardar en el congelador y tener siempre un delicioso caldo a mano.

Buena suerte y buen Provecho

SALMOREJO

Agosto sigue sin darnos un respiro así que hoy vamos a proponer un clásico de hoy y siempre en lo que a las cremas frías se refiere: el Salmorejo. Podríamos poner el apellido “Cordobés” pero como la receta que uso no se si es como la de las amas de casa cordobesas, vamos a dejarlo sólo en salmorejo. Para los que no lo sepan podríamos definir el salmorejo como un primo del gazpacho. Con esto no quiero decir que el salmorejo no tenga identidad propia, sino que comparten una serie de ingredientes como el tomate, el pan, el ajo, el aceite…Aquí entramos en el terreno de los gustos puesto que la textura de ambos es distinta, siendo el salmorejo más espeso, lo que le convierte, al menos en mi opinión, en un elemento más versátil que el gazpacho. Valoraciones aparte, es una receta fácil, rápida, barata y de temporada. Tomates hay todo el año pero no podemos comparar el sabor de un tomate criado bajo un plástico, al del tomate criado al aire libre y madurado con el sol del verano (suena muy romántico pero no hay comparación posible). Manos a la obra.

Ingredientes

1´5 Kg. De tomates maduros pero firmes
1 bollo de pan de víspera (José Ignacio Millán que presume de hacer el mejor salmorejo, recomienda un bollo de pan sevillano)
1 diente de ajo
¼ de pimiento rojo
Sal
Aceite
Unas gotas de vinagre de Jerez

Utensilios

1 batidora y su vaso (si tenéis Thermo, miel sobre hojuelas)
1 cuchillo pequeño
1 colador chino
1 bol

Elaboración

Manos limpias y botellín fresquito al canto. Lavamos bien los tomates y el pimiento; los cortamos, pelamos el ajo y le quitamos el germen (para que no pique ni repita), limpiamos las semillas del pimiento, cortamos el pan. Colocamos todos los ingredientes en un bol amplio, le añadimos un poco de sal, el aceite y unas gotas de vinagre; reservamos en la nevera durante la noche (de esta forma vamos a conseguir que se homogeneicen los sabores y que el agua del tomate moje el pan). A la mañana siguiente, trituramos todos los ingredientes y mientras lo hacemos vamos añadiendo el Aceite de Oliva Virgen Extra a chorro fino pero siendo generosos. Una vez triturado, lo pasamos por el chino, rectificamos de sal si fuera necesario y listo.
Los acompañamientos para el salmorejo son casi infinitos pero lo más típico es el jamón y el huevo duro picado. También tienen cabida guarniciones como el pan frito, las conservas de atún… Como decíamos al principio de la receta, la textura del salmorejo y su particular sabor lo convierten en una guarnición perfecta para pescados a la plancha como el atún rojo por ejemplo.

miércoles, 6 de agosto de 2008

VICHYSSOISE

En primer lugar pedir disculpas por el abandono de las últimas semanas pero las vacaciones me “han impedido” tener el blog al día. Aquí va una receta fresquita para combatir los rigores del mes de agosto, que parece que se presenta peleón.

La vichyssoise es una crema fría a base de puerro, patata, nata y caldo de pollo que se toma fría. Pese a que existen algunas teorías negacionistas que sitúan su origen en los Estados unidos, yo me decanto por su origen francés. Es fácil, rápida y barata; ¿qué más podemos pedir?

Ingredientes (para 1 buena jarra)

8 puerros hermosos (vamos a utilizar sólo la parte blanca de los mismos)
1 cebolla
Caldo de ave o agua del Canal de Isabel II (cantidad suficiente para cubrir los ingredientes)
Nata líquida (18% materia grasa)
4 patatas medianas
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra
Pimienta blanca

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo bien afilado
1 pelador o cuchillo patatero
1 cacerola
1 batidora
1 colador chino

Elaboración

Manos limpias y botellín fresquito recién abierto (debemos tener un par de ellos más en la reserva). Limpiamos los puerros (si no recordáis la forma, mirar la receta del 30 marzo: Crema de calabacín y allí está explicado) y los cortamos longitudinalmente (vamos a lo largo) para que no se nos escapen por la tabla, y luego en trozos de 1 cm. de anchura; pelamos la cebolla y la cortamos en mirepoix; pelamos las patatas y las “cascamos”. Ponemos una cantidad generosa de aceite en la cacerola, lo calentamos a fuego medio y añadimos el puerro, la cebolla y dejamos que se rehogue suavemente durante 5 minutos (un chorrito de cerveza o de vino blanco siempre ayuda). En éste paso es muy importante que la verdura quede blanda pero que no coja color, ya que la crema es blanca. Cuando el punto de rehogado sea óptimo (vamos 5 ó 6 minutos después), añadimos la patata cascada, subimos ligeramente el fuego, dejamos que se rehogue durante un par de minutos y cubrimos con el caldo de pollo o el agua del Canal (el caldo de pollo hará que nuestra crema sea un verdadero manjar, pero como no os he enseñado todavía como hacerlo, pues el agua del grifo tampoco hace que quede tan mal). Dejamos que cueza a fuego medio durante unos 25 minutos aproximadamente, que es el tiempo que tardará la patata en comenzar a deshacerse. Si consume el caldo demasiado deprisa, pues añadimos más.
Trituramos la mezcla, la pasamos por el chino para que nos quede una crema elegante, le añadimos nata líquida al gusto y rectificamos de sal y de pimienta. Dejamos que se enfríe, o no, y ya tenemos un primer plato perfecto para refrescarnos en estos días, o para cuando vuestras madres vengan a casa.

Nota: unos costrones de pan frito son una guarnición perfecta; también podéis añadirle algún fruto seco o unos daditos de queso suave. Aguanta en la nevera un par de días sin ningún problema.

lunes, 14 de julio de 2008

POLLO GUISADO CON MANZANA

Bueno pues aquí vamos con otro guisote. En esta ocasión le toca el turno al pollo; ese gran amigo. Es uno de los alimentos más versátiles al alcance de un Dummie, tanto por su precio como por las preparaciones a las que se presta (asado, en ensalada, para preparar sándwiches, a la plancha, acompañando una pasta o como en la receta de hoy; guisado).
En la actualidad resulta una “misión imposible” encontrar un pollo de corral auténtico y normalmente debemos conformarnos con animales que lo único que han conocido desde que salieron del cascarón son los barrotes de la jaula en la que los engordaron durante 50 días aproximadamente, pero esa es otra historia. Hay una alternativa con un poco más de calidad que son los llamados “pollos camperos” en los que dichos individuos han disfrutado de aproximadamente un mes más de vida y de una alimentación diferente. Los ofrecen marcas como la gallega Coren; son un poco más caros pero tienen un aspecto un poco más saludable y su sabor es diferente. El súmun sería que alguien nos regalara o vendiera uno de esos maravillosos pollos de corral que se han cansado de comer trigo, maíz, lombrices…correteando por los corrales y engordando a sus anchas. El color, la textura y el sabor de estos individuos dista mucho de lo que desafortunadamente estamos acostumbrados a ver en los mostradores de las pollerías y que tan ricos salen a las abuelas (el de mi abuela Vicenta está para caerse de culo). Terminado este pequeño alegato sobre la calidad de algunos de los alimentos que comemos, y las excelencias de la cocina de mi abuela, vamos a la receta de hoy. Mis queridos Dummies, si la ejecutáis bien, es una receta perfecta para invitar a comer a vuestras madres y que vean que sabéis hacer algo más que pedir pizzas y recalentar basura en el microondas.

Ingredientes (para 4 personas)

1 pollo campero
2 cebollas blancas grandes
2 dientes de ajo
2 pimientos verdes italianos
1 puerro
2 manzanas
½ botella de vino blanco
2 cucharadas soperas de harina
Agua
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Utensilios

1 sartén antiadherente grande
1 cacerola grande
1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 batidora y su vaso (o un pasapurés en su defecto)
1 chino (no un ciudadano de la República Popular, sino un colador. Que chiste más malo, perdón)
1 pinzas (para dar la vuelta al pollo)

Elaboración

Comenzamos por ir a la carnicería – pollería a comprar al protagonista de hoy. Según lo tragones que seamos pues compraremos un pollo de un tamaño u otro, pero yo creo que para 4 adultos hambrientos, debemos comprar un pollo de unos 2 kg de peso. Le decimos al carnicero – pollero que nos lo trocee, que lo queremos para guisarlo (de esta forma nos ahorramos la amputación de alguno de nuestros dedos en casa usando un cuchillo que no es el adecuado y sin dominar la técnica, pero ya llegaremos al apartado de despiece de animales, me he propuesto convertiros en verdaderas máquinas de cocinar).
Una vez en casa, nos lavamos las manos y abrimos una cerveza bien fría. Pelamos las cebollas, las manzanas, los dientes de ajo (si se sumergen en agua templada unos minutos se pelan con mucha facilidad, sino el método expeditivo, golpe con la hoja del chuchillo y listo), lavamos y despepitamos los pimientos y limpiamos el puerro. Aquí viene la primera duda, si queréis triturar la salsa para que quede un plato realmente elegante, las verduras podéis cortarlas “groseramente” (vamos, en trozos grandes); si por el contrario no tenéis demasiado tiempo, o carecéis de alguno de los instrumentos necesarios para la elaboración de la receta como son la batidora y el chino, pues os va a tocar esmeraros un poco más a la hora de cortar la verdura. Supongamos que elegimos la primera opción. Cortamos la verdura en trozos grandes y la reservamos. Ponemos ½ vaso de aceite en la cacerola y fuego medio; cuando se caliente el aceite, doramos los dientes de ajo y los reservamos (cuidado, que no se quemen que amargan). A continuación salamos el pollo, subimos el fuego y lo doramos bien por todos los lados, lo reservamos. Bajamos el fuego nuevamente y añadimos toda la verdura y las manzanas; salamos ligeramente y dejamos que se poche suavemente a fuego medio- bajo durante unos 15 minutos aproximadamente. Cuando esté lista la verdura, subimos un poco el fuego, añadimos un par de cucharadas soperas de harina, lo movemos bien con una cuchara de madera para evitar que se pegue y lo rehogamos todo 30 segundos; añadimos el pollo y lo mojamos con el vino blanco y el agua. Tapamos la cacerola y dejamos que cueza suavemente 35 minutos. Para saber si está listo, lo pinchamos con un cuchillito y notaremos que la textura de la carne ha cambiado, también veremos que la piel se desprende de la carne y esta a su vez lo hace de los huesos.
Si optamos por la salsa elegante, sacamos el pollo y trituramos las verduras, las pasamos por el chino e introducimos el pollo; dejamos que cueza un par de minutos más, probamos de sal y listo. Si nos decantamos por la forma rápida, pues hace 10 minutos que hemos acabado.
Unos dados de patatas fritas pueden ser un acompañamiento perfecto.
El pollo aguanta guisado en la nevera un par de días en perfecto estado.
Buen provecho y buena suerte.

jueves, 3 de julio de 2008

Ensalada de arroz

Hoy tenemos que agradecer la receta a Isi (no tiene nada que ver con el compi de Disi, entre otras cosas porque es mucho más guapa).

Atiendo a tu petición mi amigo y muy querido Jose, dejo constancia de la ensalada de arroz que tanto suelo preparar en las reuniones multitudinarias. La verdad es que esta ensalada es el resultado de “tengo un poco de todo pero no mucho para hacer otro tipo de receta y lo mezclo con arroz para que tenga más consistencia”. Con el tiempo se ha convertido en un plato fácil, rápido y apetitoso.


INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS

  • 200 gr. de arroz o 1 "vaso de agua" de arroz
  • jamón de York a tacos o en su defecto beicon
  • 2/3 surimi o palitos de cangrejo
  • media lechuga
  • 1 tomate
  • maíz
  • media manzana
  • una latita de atún
  • queso emmental
  • mayonesa

MODO DE PREPARACIÓN

Después de toda la parafernalia bien conocida por todos nosotros y bien enseñada por parte de nuestro experto cocinero, cocemos el arroz en abundante agua salada "al dente". Es preferible que el arroz sea del largo, ya que este queda más suelto que el normal de toda la vida.Picamos mientras la lechuga a juliana y troceamos en taquitos pequeños el queso y el jamón Cork/beicon.
Troceamos también los palitos de cangrejo, el tomate, y la manzana, escurrimos y desmenuzamos el atún.
Quiero hacer un alto en el camino para reivindicar la elaboración de la mahonesa casera, se hace en un “pis-pas” y no tiene nada que ver en sabor con la de bote.
A continuación, echamos el arroz en un escurridor y lo enfriamos bajo el grifo con agua fría.
En una fuente disponemos el arroz acompañado de todos nuestros ingredientes, por este orden: el atún, el cangrejo, el tomate, el jamón/beicon y el queso, el maíz y la manzana.
Por último, añadimos la mahonesa y removemos todo.

1001 formas de abrir un botellín...XXIV

lunes, 30 de junio de 2008

CEBOLLA POCHADA

A petición de mi querida cuñada aquí va la receta de la cebolla pochada. Aprovecho la hora de las peticiones para pedir una colaboración; Isa ¿tendrías a bien el pasarnos la receta de tu exquisita ensalada de arroz? Un beso y gracias.

Esta receta en sí misma no es más que un acompañamiento para otros platos. Es fácil y sólo hay que tener un poco de paciencia en su elaboración. Nos va a servir de guarnición para carnes, pescados, quesos (si Topete, mucho Brie con cebolla pochada), foie gras. En próximas entregas haremos alguna receta en la que utilicemos esta preparación.

Ingredientes (para una buena cantidad)

1 Kg. de cebolla blanca dulce
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra
½ vaso de vino blanco

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 cacerola con tapa

Elaboración

Manos limpias y copita de vino blanco. Pelamos las cebollas y las cortamos en juliana (en tiras alargadas; a favor de los nervios de la cebolla, vamos, longitudinalmente. Esto es una manía mía pero de la otra forma en mi opinión queda peor). Ponemos la cebolla en la cacerola, le añadimos un chorro generoso de aceite (cuando digo generoso es generoso), le ponemos una pizca de sal para que “sude” y fuego suave - medio durante al menos una hora (con la tapa puesta). Cuando lleve cociendo más o menos media hora, le añadimos el vaso de vino blanco.
El secreto está no sólo en la calidad de los ingredientes, sino en el tiempo. Queremos que la cebolla esté totalmente blanda por lo que debemos tener paciencia y remover con cierta frecuencia para que no se nos agarre (si queréis que coja color dejar que se agarre un poco al final de la cocción, tapáis nuevamente la cacerola y esperáis unos 10 minutos con el fuego ya apagado, removéis y habrá cogido un bonito color tostado).
Hay gente que a esta receta le añade azúcar para que quede dulce, otros le meten un hueso de jamón para potenciar el sabor…eso ya es cosa vuestra. Las bases las tenéis.
Buena suerte y buen provecho.

domingo, 29 de junio de 2008

PISTO

Pese a que el plato que nos ocupa hoy lo podamos elaborar en cualquier época del año, parece que al pisto le "pega" el verano, no sólo por la temporalidad de las hortalizas con las que se elabora, sino porque lo puedes dejar hecho por la mañana y comerlo del tiempo al mediodía o a la hora de la cena. Acompañado de un huevo frito, convertimos un humilde plato en un manjar “digno del mismísimo Jehová”.
Podríamos añadir al nombre del plato el adjetivo de “manchego” que es supuestamente el origen del mismo, pero aunque no sean exactamente iguales, a lo largo de la geografía española encontramos numerosos ejemplos de platos elaborados con hortalizas de la huerta, como el Tumbet mallorquín, (que tan rico hace Isa), el pisto a la bilbaína, la Xanfaina catalana… o en otros países como Italia, concretamente en Sicilia, la exquisita Caponata o el últimamente famoso Ratatuille francés. Como siempre, resulta difícil atribuir un origen concreto e identificar una receta que sea la original. La que vamos a hacer hoy queda muy rica y es facilísima además de barata. El pisto puede ser un primer plato, un plato principal o una guarnición, eso queda a la elección de cada uno. Como comentábamos líneas atrás puede ir acompañado de un huevo frito, escalfado, con unos tacos de jamón, patatas fritas cortadas en daditos, butifarra, o unos langostinos salteados… el universo de combinaciones que nos abre es enorme así que desde aquí os invitamos a que os quedéis con la que más os guste, o que probéis otra diferente y la compartáis con nosotros.
Hay diferentes formas de hacer pisto; a mi me gusta preparar una salsa de tomate y añadírsela en lugar de picar el tomate y sofreírlo. Elegir la que más os guste.

Ingredientes (para 4 personas)

2 cebollas blancas grandes
1 calabacín hermoso
2 dientes de ajo (son opcionales; si no os gusta no lo pongáis)
3 pimientos verdes italianos
1 pimiento rojo
Aceite de oliva virgen extra
Sal

Para la salsa de tomate

1/2 Kg. de tomates maduros (los llamados “de pera” y los “de rama” van muy bien para freír)
1 cebolla blanca pequeña
1 diente de ajo
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal y Azúcar (en la cantidad que consideréis oportuna)
Vino blanco
Agua

Utensilios

1 sartén antiadherente grande
1 cacerola antiadherente
1 cuchara de madera
La batidora y su vaso
1 colador chino (si somos muy delicaditos y queremos deshacernos de la piel y las semillas)
1 tabla para picar
1 puntilla bien afilada
1 cuchillo
1 Cuchara sopera

Elaboración

Manos limpias y como a mí me gusta la receta que lleva la salsa de tomate, pues nos abrimos una buena botella de blanco y matamos 2 pájaros de un tiro.
Vamos a comenzar por la parte que nos va a llevar más tiempo; la salsa de tomate. Para realizarla miramos la receta del día 22 de abril. Una vez lista, la reservamos.
Lavamos bien todas las hortalizas y las pelamos convenientemente (cebolla pelada, pimientos sin rabo y sin simiente, ajo pelado…)
Picamos en daditos de 1 cm por 1 cm (aproximadamente) la cebolla, los pimientos y el calabacín. El ajo lo picamos en brunoise (muy finito). Ponemos un buen chorro de aceite en la sartén (con cuidado para que el pisto no quede excesivamente grasiento), y ésta, a su vez, la ponemos a fuego medio. Comenzamos a echar las hortalizas por orden de dureza. En primer lugar la cebolla (junto con una pizca de sal para que "sude"); hasta que no esté transparente no añadiremos los pimientos. La cebolla tarda aproximadamente unos 10 minutos. A continuación añadimos los pimientos que a su vez rehogaremos durante otros 10 minutos. Procedemos de igual forma con el calabacín, dejándolo otros 10 minutos. Cuando veamos que empieza a ablandarse, incorporamos la salsa de tomate que habíamos preparado al principio de la receta y dejamos que cueza todo junto otros 10 minutos. En esta fase debemos estar pendientes del guiso para que no se nos pegue.
La textura de las verduras es muy personal así que si os gustan pasaditas pues dejáis que cueza más tiempo, pero si por el contrario os gustan “al dente” lo retiráis ya. Es el momento de probarlo a ver si el punto de sal es el adecuado. Si veis que está demasiado ácido, le añadís un par de cucharadas de azúcar para rectificarlo.
Ya está listo, aquí tenéis vuestro primer pisto. Ahora sólo falta saber con qué lo vamos a acompañar. Yo personalmente freiría unos daditos de patata y un buen par de huevos de corral para convertirlo en la comida perfecta. Recordad que lo podemos preparar de un día para otro y no hay ningún problema.

Buena suerte y Buen provecho

jueves, 26 de junio de 2008

BONITO CON TOMATE

La llegada del verano y por ende, del calor, no sólo trae consigo calor, mosquitos, atascos en las carreteras, camisetas sin mangas, quemaduras solares…y un montón de desgracias más; también nos regala la llegada de maravillosos pescados como la sardina, la caballa, o nuestro protagonista de hoy: el Bonito del Norte (Thunnus Allalunga) también conocido como atún blanco o albácora. Es un pescado azul; su carne es rica en omega 3, minerales, vitamina A y D…vamos que es un virtuoso del mar. El solito tiene más vitaminas y minerales que todos los cartones de leche del lineal del supermercado…
Su temporada va de mayo a septiembre aproximadamente, aunque es por julio cuando alcanza su plenitud; pese a que se puede encontrar el resto del año, respetemos la temporalidad de los alimentos, porque nos pongamos como nos pongamos, no sabe igual un tomate en agosto que uno en diciembre, por lo que al bonito le sucede lo mismo. Pasemos sin más dilación a lo que nos ocupa: la receta.
Para la elaboración de hoy vamos a tener que mirar la receta de la salsa de tomate del día 22 de abril.

Ingredientes (para 4 personas)

1 Kg. de Bonito del Norte
1 Kg. de tomates maduros (los llamados “de pera” y los “de rama” van muy bien para freír)
1 cebolla blanca mediana
2 dientes de ajo
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal y Azúcar (en la cantidad que consideréis oportuna)
Vino blanco
Agua
Harina

Utensilios:

1 cacerola antiadherente
1 cuchara de madera
La batidora y su vaso
1 colador chino (si somos muy delicaditos y queremos deshacernos de la piel y las semillas)
1 tabla para picar
1 puntilla bien afilada
1 cuchillo
1 cuchara sopera
1 sartén antiadherente mediana
Papel absorbente

Elaboración

Manos limpias y…hoy os dejo elegir, una copa de vino blanco fresquito o botellín.
Para la salsa de tomate, como dijimos anteriormente, debemos seguir la receta del día 22 de abril; una vez lista (la salsa se entiende), la reservamos en una cacerola mediana.
Para el bonito: lo primero que debemos hacer es madrugar un poquito e ir a la pescadería a hacernos con un par de rodajas gordas limpias de piel y espinas. A mi personalmente me gusta el bonito en tacos de de unos 2 cm por 2 cm, si preferís otro tipo de corte pues se lo pedís al pescadero y si es de confianza, estará encantado de hacerlo.
Cuando tengamos los tacos de bonito en nuestro poder, los salamos ligeramente, los pasamos por harina (sacudiéndolos para quitar un posible exceso) y los freímos ligeramente en nuestra sartén antiadherente con abundante aceite precalentado y a fuego medio alto. Va a ser una fritura muy corta, queremos que quede sellado por fuera pero crudo por dentro, para que termine de cocerse dentro de la salsa de tomate. Los sacamos del aceite cuando estén dorados por todos los lados y los pasamos por el papel absorbente para retirar un posible exceso de grasa. Cuando tengamos listos todos los tacos, los colocamos en la cazuela con la salsa y ponemos el fuego de suave a medio y dejamos que cuezan durante 5 minutos aproximadamente. Probamos el punto de sal y rectificamos si fuera necesario.
Es importante que el bonito no se fría en exceso ni se cueza demasiado porque es un pescado que tiende a quedar seco.
Ésta receta también nos vale para pescados como la palometa que es más barata que el bonito y también queda muy rica. ¿Cuál es el truco? la palometa tiene más espinas y es algo más incomoda de comer.
Buena suerte y buen provecho.

miércoles, 25 de junio de 2008

ENSALADA DE PATATA

Los rigores del verano no han hecho más que comenzar y yo ya deseo que se acaben, pero que le vamos a hacer…toca aguantarse y qué mejor manera de hacerlo que plantear un plato fresquito como una ensalada de patata. Que sea fría no la convierte en patrimonio exclusivo del verano ya que puede ser consumida en cualquier otra época del año. Es un primer plato perfecto para el mediodía, o con un gazpacho delante se puede convertir en una cena perfecta. También podemos hacerla por la noche y meterla en una tarterita y a la oficina… Vamos a ello.

Ingredientes (para 4 personas)

1 Kg. de patatas (para cocer)
4 salchichas cocidas tipo Frankfurt (esto es una cuestión de gustos y de marcas. Yo recomiendo que os deis una vuelta por la tienda Fass de Concha Espina, allí tienen una selección espectacular. También hay una pequeña nevera en Carrefour que tiene unas salchichas de una marca que se llama Casa Westfalia, que son fantásticas)
1 cebolla morada pequeña
Pepinillos en vinagre (cantidad al gusto)
2 cucharadas soperas de mostaza antigua
Mahonesa (en cantidad suficiente. Recordad que si usáis mahonesa casera la vida de la ensalada se acorta a un día y si la lleváis a la oficina cuidado con la temperatura de transporte y conservación; los bichitos son un poco cabroncetes y con el calor proliferan a una velocidad de vértigo)
Cebollino picado o perejil en su defecto
Nata líquida (un chorro para aligerar)
Agua
Sal

Utensilios

1 cacerola amplia
1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 bol
1 cuchara grande
1 varillas (si no hay, pues usamos un tenedor para batir)

Elaboración

Manos limpias y botellín “al canto”. La técnica que vamos a utilizar hoy para cocer las patatas es distinta a la de las “revolconas”. Las vamos a colocar sin pelar en la cacerola con agua fría y encendemos el fuego que pondremos a media potencia para que caliente poco a poco y la patata no se nos rompa. Tardan aproximadamente 25minutos en cocerse. Mientras se cuecen, pelamos y picamos la cebolla finamente (en brunoise); picamos el cebollino y los pepinillos; pelamos las salchichas y las cortamos en trozos de 1 cm. más o menos. Mezclamos la mostaza con la mahonesa y la nata; reservamos todo. Para este momento el botellín debe estar caliente si no os lo habéis bebido, y las patatas cocidas. Para saber si están cocidas, las pinchamos con un cuchillo y si entra y sale con facilidad pues ya están. Dejamos que se enfríen; las pelamos con ayuda de un cuchillo pequeño y las cortamos en dados de unos 2 cm de lado. Ponemos en un bol las patatas, les añadimos sal si fuera necesario, añadimos la cebolla, las salchichas, el pepinillo, la salsa y por último el cebollino picado. Removemos bien para que los ingredientes se mezclen bien y la dejamos reposar en la nevera al menos una horita (vamos, como hacemos con la ensaladilla rusa)

Nota: FELICIDADES AGUS¡¡¡

miércoles, 18 de junio de 2008

1001 formas de abrir un botellín...XXII

MILHOJAS DE BERENJENAS CON QUESO Y SALMON AHUMADO

Creo que si hubiera tenido que inventar un plato en la cocina, habría optado por dos platos: el bocadillo (cualquier cosa metida entrepanes…) o el plato que nos ocupa hoy; las milhojas, o el milhojas. Los milhojas se componen de capas alternas de ingredientes. Originalmente son dulces, pero podemos seguir su estructura para construir un plato salado.
El que nos ocupa hoy es un plato fácil, rápido, barato y bastante resultón. Espero que os de buen resultado

Ingredientes (para 2 personas)

1 berenjena normalita
100 Grs. de salmón ahumado
1 tomate
50 Grs. de queso de oveja (yo uso uno que venden en la charcutería Condis que es de oveja aromatizado con romero que me encanta. Cada uno que busque el queso que más le guste)
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra
Tomillo
Vinagre de Módena reducido (para decorar; se encuentra fácilmente en Mercadona. Si no tenéis, pues no pasa nada)

Utensilios

1 tabla para picar
Un cuchillo afilado
1 sartén antiadherente grande

Elaboración

Nos lavamos las manos y abrimos un botellín bien fresquito, que el verano se acerca.
Ponemos a calentar la sartén con un chorro generoso de aceite y mientras éste se calienta a fuego medio, partimos la berenjena en rodajas de medio centímetro de grosor aproximadamente. Cuando acabemos de cortar la berenjena la ponemos en la sartén y dejamos que se dore a fuego suave. Abrimos el paquete de salmón ahumado y cortamos el queso en lonchas muy finas, reservamos. La berenjena tarda aproximadamente de 15 a 20 minutos en quedar blanda y dorada. La sacamos de la sartén y le añadimos la sal y el tomillo. Procedemos al montaje del plato: intercalamos capas de berenjena, queso y salmón. Así hasta que acabemos con todos los ingredientes (unas 4 capas aproximadamente). Para terminar lo rociamos con un chorro de aceite de oliva y el vinagre de Módena reducido

Nota: debemos tener cuidado con la sal porque tanto el salmón como el queso tienen sal y podríamos estropear el plato.

Nota 2: es ideal combinarlo con una cerveza tipo pilsner (vamos, que una Mahou 5 estrellas le va de lujo).

Buena suerte y buen provecho.

jueves, 12 de junio de 2008

SALTEADO DE PASTA CON VERDURAS

Hoy nos vamos a introducir en el maravilloso mundo de la pasta. La pasta es el producto italiano por antonomasia; no en vano son los principales consumidores. Consumen anualmente más de 28 Kg. por habitante y producen más de 3 millones de toneladas.
Distintas hipótesis sitúan sus orígenes en China, pero dejemos de hipótesis y continuemos con el tema.
Posiblemente sea uno de los alimentos más versátiles que podemos encontrar; combina bien con casi cualquier cosa que se nos ocurra: carnes, pescados, aves, verduras, mariscos…o simplemente con un chorro de aceite y una pizca de orégano.
Podemos encontrar 2 grandes familias de la pasta: secas, que son las más comunes y frescas (dentro de las cuales encontraríamos las pastas rellenas).
El secreto de una buena pasta está en su calidad, indudablemente, y en el punto de cocción de la misma. Los tiempos varían en función de la clasificación que establecimos líneas atrás (una pasta fresca tarda menos tiempo en cocerse que una seca).
No sólo es un alimento polivalente sino que además su técnica no es difícil de dominar pero cuidado, una pasta pasada de cocción puede ser una de las cosas más desagradables que se pueda imaginar.
La receta de hoy es fácil, rápida y nos va a servir como toma de contacto con este apasionante mundo que debe darnos muchas satisfacciones culinarias. Vamos a dejarnos de rollos y, manos a la obra.

Ingredientes (para 4 personas)

Nosotros calculamos entre 80 y 100 gramos de pasta por persona

400 grs. de pasta (aquí os toca elegir a vosotros entre las decenas de tipos existentes). Nosotros hemos elegido los orecchiette u orejas (pasta seca)
1 calabacín pequeño
2 zanahorias
2 cebolletas
1 pimiento rojo pequeño
1 pimiento verde italiano
Agua
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal
Pimienta negra recién molida
Salsa de soja
1 pizca de tomillo

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo bien afilado
1 cacerola amplia
1 escurridor
1 sartén antiadherente grande
1 fuente amplia

Elaboración

Manos limpias y botellín bien frío que hoy 41 de mayo, el sol comienza a apretar. Después de la higiene y el avituallamiento, lo siguiente que vamos a hacer es a llenar más de ¾ partes de la cacerola de agua (es muy importante que la cocción de la pasta se haga en un recipiente amplio y con abundante agua. De ésta forma evitaremos que la pasta se pegue entre si y no quede bien) y ponerla al fuego a máxima potencia. Aquí hay distintas teorías sobre si se debe añadir sal al agua, ¿qué cantidad?, si se cuece con un chorro de aceite y una hoja de laurel… nosotros vamos a cocer la pasta sin sal porque la soja que vamos a utilizar con las verduras salteadas le va a dar el punto que buscamos (en caso de que no os guste, pues ponéis 15 ó 20 gramos de sal por litro de agua). Cuando el agua rompa a hervir, añadimos la pasta y la cocemos según las instrucciones del fabricante, o como lo haríamos nosotros, es decir, 9 minutos de cocción, la sacamos y dejamos que se enfríe sobre una fuente o similar, y le añadimos un chorro de aceite por encima para que no se pegue (el calor residual de la pasta hará que se termine de cocinar). Si no vamos a consumir la pasta inmediatamente, la enfriamos con un chorro de agua fría, le añadimos el aceite y la conservamos en un envase bien cerrado en la nevera.
Lavamos los calabacines y los pimientos, retiramos las semillas, pelamos las cebolletas y las zanahorias y lo cortamos todo en juliana fina (en tiritas alargadas). Añadimos un chorro de aceite a la sartén, dejamos que se caliente y cuando comience a humear ponemos las verduras por orden de dureza: primero los pimientos y la cebolleta, luego la zanahoria y por último el calabacín. La textura de las verduras va en gustos así que si os apetece “al dente” la mantenéis a fuego medio durante 4 minutos aproximadamente. Si os gusta más blandita, pues unos 10 ó 12 minutos. Cuando la verdura alcance el punto deseado, añadís la pasta, la salsa de soja y una pizca de tomillo. Probáis y si creéis que necesita sal o soja, pues nada le añadís la que necesite.

Nota: la receta va sólo con verduritas (también podéis añadir unas tiritas de judías verdes, brócoli cocido…es libre), pero admite perfectamente unas tiras de pechuga de pollo, unas gambas, unos langostinos… lo que os apetezca o lo que tengáis más a mano ese día.
Nota 2: hay numerosas marcas de pasta pero yo he cotilleado los armarios de la cocina de Nicola y Simone y la que ellos tienen es Barilla, por lo que algo tendrá el agua cuando la bendicen… Hay otra marca que a mí me gusta mucho pero se encuentra con más dificultad: De Cecco. Nico, Simo, si he cometido alguna incorrección ha sido sin querer. No dudéis en hacer los comentarios que consideréis oportunos. Besos y enhorabuena Simone.

Buena suerte y buen provecho

lunes, 9 de junio de 2008

EN BUSCA DE LA CAÑA PERFECTA

Contrariamente a lo expresado en el primer artículo de la sección, yo pienso que un botellín, por muy frío que esté, no de ja de ser un mero sustituto de una buena caña (es como el chocolate al sexo). Me explico; el botellín es, al menos en mi opinión, el remedio de último hora. Uno sólo pide un botellín cuando tiene la certeza de que la cerveza de barril que tienen en el establecimiento en el que está, no va a estar bien tirada.
El ritual de la caña es algo único, maravilloso; ver cómo la cerveza comienza a caer en el vaso, cómo sube la espuma formando una capa perfecta de un par de dedos de espesor de crema pura…con el rosario de burbujitas que queda debajo de la misma…no tengo palabras. Esta situación que acabo de plantear no se da en todas las regiones españolas ya que hay multitud de sitios en los que tienen la terrible costumbre de llenar de cerveza el vaso, sin conceder el más minino lugar a la espuma. En ese caso no nos encontramos ante una caña, sino ante una catástrofe. Sólo en ese momento es cuando debemos recurrir al botellín.
Sigamos con la caña. Yo prefiero el formato grande, en vaso de sidra, ya que los vasos pequeños no me sacian…No soy partidario de las copas heladas que tan al uso se dan en verano; me gusta que el vaso se refresque con agua fría, pero nunca que esté congelado. Manías aparte, cada tipo de cerveza requiere un recipiente distinto para ser servida, pero ése es un tema que ya tocaremos en otro momento.
Pero no todo es tan bucólico en lo que a la caña se refiere, porque también nos podemos encontrar con auténticos desastres con un exceso de ácido, poca espuma…
Nos proponemos emprender una ardua tarea: la búsqueda de la caña perfecta. Para empezar nos vamos a plantear una misión nada sencilla. Encontrarla en El Pueblo; ¿por qué no es sencillo? Porque en San Agustín hay más de 35 bares (aquí incluímos también los restaurantes y los bares de copas). Para ser exactos creo que contando Las Cochiqueras y el bar de La Muni hay 36. ¿Cómo lo vamos a hacer? Mediante una comprobación empírica; tomando una o más de una en todos los bares del pueblo.

El Comité Oficial de Cata está compuesto por:

El Pollo
Mutonto
Tontoperdío
Cuchifritín
Michuri
Tripamonja
… y enviados especiales (Enchumig, El Pepino, Monchito…)

Nota: La Sección Femenina de Cata está en proceso de creación

viernes, 6 de junio de 2008

Salsa de pimientos de piquillo

Como dijimos en la receta anterior, ésta salsa es perfecta para la Moussaka pero también es un recurso fácil para acompañar pescados como la lubina o la dorada. Sencilla de hacer, con buenos resultados y que podemos hacer una buena cantidad ya que admite la congelación. Manos a la obra.

Ingredientes

1 lata de pimientos de piquillo (normalita, tanto de tamaño como de calidad)
1 cebolla pequeña
1 puerro pequeño
1 diente de ajo
300 Cl. de nata líquida (para cocinar 18% materia grasa)
Sal
Aceite de Oliva Virgen Extra
Pimienta negra recién molida

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 cazo
1 batidora y su vaso correspondiente
1 chino
1 varilla

Elaboración

Nos lavamos las manos y usamos la parte roma del cuchillo para abrir el botellín preceptivo.
Limpiamos el puerro como ya enseñamos con anterioridad, pelamos la cebolla y el ajo. Ponemos un chorro de aceite en el cazo y lo calentamos (fuego medio). Mientras el aceite se calienta picamos finamente cebolla, puerro y ajo. Los echamos al cazo, añadimos una pizca de sal para que suden y esperamos unos 10 minutos hasta que estén transparentes. Llegado ese momento, subimos el fuego, añadimos los pimientos de piquillo y un chorro de cerveza. Dejamos que se rehoguen durante un par de minutos; añadimos la nata y dejamos que cueza otros 10 minutos aproximadamente. Lo trituramos todo; lo pasamos por el colador chino y hacemos que hierva de nuevo. Rectificamos de sal, pimienta y listo. Buen provecho y buena suerte.
Si no nos gusta la textura de la salsa porque parece que está muy líquida, dejamos que se reduzca a fuego suave durante unos 10 minutos. Si queremos algo más inmediato, podemos recurrir a la utilización de Maizena (disolvemos una cucharada sopera en agua fría, dejamos que hierva y lista).

jueves, 5 de junio de 2008

Moussaka

La moussaka es el plato griego más internacional. Originalmente se compone de carne de cordero picada, tomate, berenjenas en rodajas y va cubierta con una especie de bechamel. Pese a que la más conocida sea la receta griega, ésta no es ni mucho menos un patrimonio exclusivo suyo sino que también podemos encontrar recetas similares en los Balcanes y en numerosos países árabes.
El responsable de mi afición a éste plato es mi amigo Jorge. Él, desde LUMUT, su restaurante de Pozuelo (C/. Francia 9) interpretaba la Moussaka a su manera; con unos resultados espectaculares y tanto va el cántaro a la fuente…que yo hago mi propia interpretación de lo que allí comí. Jorge, perdóname por la osadía y gracias por todos los buenos ratos que he pasado sentado a tú mesa (te debo una visita, lo sé).
La técnica para elaborar éste plato no es mucha pero si le prestáis la atención y le dais el cariñete que se merece, os hará quedar siempre como reyes. Manos a la obra.

Ingredientes (para 4 personas)

500 grs. de carne de ternera picada (si puede ser de la Sierra de Guadarrama, mejor)
1 pierna de cordero lechal picada (si no hay cuartitos para comprar lechal… pues que sea recental pequeñito).
50 grs. de tocino de cerdo ibérico
2 dientes de ajo
2 cebolletas grandes
70 grs. de piñones pelados
3 berenjenas grandes
1 cuña de queso curado de oveja
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal
Pimienta
Orégano
Tomillo

Para la salsa de tomate (ver receta del día 22 de abril). Con hacer la mitad de la cantidad indicada en esa receta nos vale.

Utensilios

1 sartén antiadherente grande
1 tabla para picar
1 cuchillo bien afilado
1 fuente de horno de Pirex o similar (¿el tamaño? Pues…de las normales, las que todos tenemos en casa. ¿Qué no tienes una? Pues a la ferretería a comprarla. Sí, a la ferretería. No vallas a los chinos que va a ser peor…).
1 cacerola mediana
La batidora con su vaso correspondiente
Un colador chino
Una cuchara de madera
Papel absorbente
Un plato
1 horno

Elaboración

Manos limpias y botellín bien fresquito abierto. Ponemos un chorro de aceite generoso en la sartén y, a fuego medio, dejamos que se caliente. Mientras tanto y armados con nuestro cuchillo, cortamos las berenjenas a lo largo en lonchas de medio centímetro de grosor aproximadamente. Sin pensarlo (se oxidan a una velocidad endiablada), las ponemos en la sartén y las doramos por ambos lados durante aproximadamente 10 minutos (si no están bien hechas tienen una textura leñosa muy desagradable); las escurrimos en el papel absorbente, les ponemos una pizca de sal y reservamos.
Hacemos la salsa de tomate como nos indica la receta del día 22 de abril de Nuestro Señor y reservamos el resultado de la misma.
Picamos los ajos y las cebolletas finamente; ponemos un poco de aceite en la sartén, fuego medio y añadimos la picada anterior. Pizca de sal para que sude la verdura. Cuando ésta comience a ponerse transparente, le añadimos un chorrito de nuestra cerveza. Es importante que la cebolleta quede tierna y transparente. Cuando esto suceda (tarda aproximadamente 15 minutos), subimos el fuego y añadimos la mezcla de carnes. Lo rehogamos hasta que coja color la carne, añadimos la mitad de la salsa de tomate, los piñones, las hierbas aromáticas y ponemos a punto de sal y de pimienta.
A estas alturas es posible que necesitemos una cerveza; la abrimos.
Es hora de montar el plato. En nuestra flamante fuente de Pirex, disponemos una capa de berenjenas, a continuación ponemos una capa de farsa (es el nombre técnico que se le da al relleno, ¿a qué mola eh?). Lo alternamos con otra capa de Berenjena, volvemos a poner otra capa de farsa y es en ese momento cuando le rallamos el queso de oveja por encima. La metemos al horno que debemos tener precalentado a 200º arriba y abajo y la gratinamos durante el tempo que tarde nuestro horno en dejar una maravillosa costra de queso crujiente y dorado, no quemado.
Una cosita: el queso tiene sal y cuando se funde el sabor se potencia, así que vamos a tener cuidado con la sal que vamos añadiendo en los distintos pasos para no llevarnos una desagradable sorpresa.
Bueno pues aunque os parezca mentira ya está, lo habéis conseguido. En próximas entregas publicaremos una receta de salsa de pimientos de piquillo que le va que ni pintada.
Buen provecho y buena suerte.

lunes, 2 de junio de 2008

Gazpacho Andaluz

Con la llegada de los rigores del verano dejan de apetecer de los platos de cuchara. A todos menos a Tote, por supuesto. Y comienza la temporada de uno de los platos más famosos de nuestra cocina, el gazpacho (en este caso andaluz). Es una mezcla perfecta entre hortalizas, aceite, pan… ¿qué más podemos pedir? Se puede consumir como si de un refresco se tratara, (como hace mi Padre, que se lo bebe a todas horas y por litros), o bien servido elegantemente y acompañado de todas sus guarniciones. De cualquier forma es un plato delicioso. En lo que a la receta se refiere, como siempre, cada uno posee la suya; la que a continuación vamos a utilizar me la ha dado Chemita (que es un fenómeno) y en mi opinión, es una de las más elegantes y sabrosas que he probado nunca.

Ingredientes (para una buena jarra de aproximadamente 2´5 litros)

2 Kg. de tomates maduros (los de tipo rama son perfectos)
1 pimiento verde italiano grande
400 grs. de pepino (pelado y despepitado, para que no amargue)
2 dientes de ajo
½ cebolla pequeña
30 grs. de sal gorda
El zumo de ½ limón
250 Cl. de Aceite de Oliva Virgen Extra
5 rebanadas de pan de molde sin corteza
1 chorro de vinagre de Jerez

Utensilios

1 batidora
1 colador chino
1 cuchillo afilado
1 tabla para picar
1 jarra

Elaboración

Manos limpias y cervecita al canto que el calor nos aprieta todos. Lavamos los tomates y les quitaos el culo; hacemos lo mismo con los pimientos (les quitamos el ramito y las semillas). Pelamos el pepino y lo despepitamos, pelamos la cebolla y el ajo. Troceamos todos los ingredientes, añadimos el aceite, la sal y el vinagre; remojamos el pan de molde y lo escurrimos bien. Lo dejamos reposar al menos un par de horas. Trituramos todos los ingredientes y los pasamos por el chino. Para comprobar el punto de sal y de vinagre lo dejamos unas horas; una vez transcurrido ese tiempo, probamos y rectificamos de sal y de vinagre si fuera necesario.
Se puede servir acompañado de costrones de pan frito, pimiento, cebolla, tomate, huevo duro y pepino muy picados.
Buen provecho.

Ensalada de pollo crujiente

Hemos hecho postres, platos de cuchara, frituras…pero todavía no hemos tocado el maravilloso y versátil mundo de la ensalada. Son platos originales (“el mundo de la ensalada no conoce límites”, parece que vendo ensaladas prefabricadas…), frescos, que nos harán quedar como reyes y además, son una fuente de aprovechamiento de otros platos (hay que ahorrar que está la vida muy mala). La receta que viene a continuación responde a una petición de Taskonita y de Mi, que querían una ensalada de pollo crujiente. Esperamos que os guste.

Ingredientes (para 4 personas)

600 grs. de pechuga de pollo (si pudiera ser de corral sería perfecto pero como es difícil de conseguir por no decir imposible, en las carnicerías tienen unos sucedáneos llamados camperos, que siempre están mejor que los pollos normales)
100 grs. de sésamo tostado
1 pieza de lollo rossa
1 pieza de hoja de roble
1 pieza de escarola (solo la parte blanca y tierna)
1 cuña de queso curado de oveja (evidentemente Taskonita, tu te saltas el queso y lo sustituyes por algo que te guste como por ejemplo el maíz)
1 bolsa de picatostes
1 manzana Golden Perlim
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Mostaza antigua
Miel
Pasas
Hielo
Nota: las variedades de lechuga antes citadas son las que a mí me gustan pero nos sirve cualquier lechuga (bueno eso no es cierto, la lechuga iceberg que encontramos normalmente, no vale ni para que se la coman las gallinas). Si no queréis complicaros mucho o no encontráis estas lechugas podéis comprar un par de bolsas de 4ª gama (las que ya están listas para usarse) y listo

Utensilios

1 tabla para picar
1 cuchillo afilado
1 sartén antiadherente mediana
1 bote pequeño con tapa (para la vinagreta de mostaza y miel)
1 bol
1 escurridor
1 plato
Papel absorbente

Elaboración

Nos lavamos las manos y usamos la sartén antiadherente mediana para abrirnos un botellín bien frío (si grabáis el vídeo pues lo mandáis). Al lío.
En primer lugar llenamos la pila de la cocina con agua bien fría y unos cubitos de hielo para limpiar la lechuga y que se quede turgente. Deshojamos las lechugas retirándoles las parte que estén mustias y o estropeadas (si fuera necesario) y las metemos en la pila con el agua y el hielo. Tras 5 minutos en remojo, las escurrimos bien, las cortamos al gusto y las reservamos en la nevera. Si habéis comprado unas bolsas de 4ª gama pues un paso que ahorráis. Con cuidado y nuestro cuchillo cortamos el pollo en tiras (de unos 6 cm. de largas por 2 de anchas estaría bien), lo sazonamos ligeramente y lo pasamos por el sésamo tostado. Calentamos la sartén, le añadimos un chorrito de aceite y cuando éste comience a humear, ponemos la mitad del pollo (para que no baje mucho la temperatura y se cueza, recordad que el pollo debe ser crujiente) y dejamos que dore primero por un lado y luego por el otro (esta operación puede llevarnos entre 3 y 4 minutos aproximadamente). Cuando esté listo lo retiramos y ponemos sobre un plato con papel absorbente. Repetimos la operación con el resto del pollo.
Cortamos el queso de oveja y la manzana (sin pelar o pelada, es cuestión de gustos) en dados de 1 cm. por 1 cm. (es por poner un tamaño) y los reservamos. Ojo, la manzana se oxida rápidamente así que calcular el tiempo.
En el bote de cristal ponemos 3 partes de aceite de oliva virgen extra, una parte de mostaza antigua, una pizca de sal y una cucharada de miel; le ponemos la tapa y lo agitamos como si estuviéramos locos, hasta que sea una mezcla homogénea. Abrimos el bote y probamos (añadir lo que falte si es que le falta algo).
Bien pues ya tenemos todos los ingredientes así que vamos a ensamblar la ensalada. En un bol amplio colocamos las lechugas, le ponemos por encima los daditos de queso, de manzana, los costrones, las pasas, las tiras de pollo y lo regamos con nuestra deliciosa vinagreta. Buena suerte y buen provecho.

Nota 2: los ingredientes de la ensalada son orientativivos por lo que no se van a ofender si hay algo que no os gusta y lo queréis cambiar por otra cosa.

viernes, 30 de mayo de 2008

Lentejas

Bueno, pues ya que nuestro cocinero profesional nos tiene un poco abandonados, me voy a lanzar a la piscina con ese guiso tan típico español como son las lentejas... qué ricas, fáciles y rápidas de hacer!!!


Ingredientes (para una olla)
  • 1 vaso y medio de lentejas
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1 tomate
  • 2 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 1 patata
  • medio vaso de aceite
  • chorizo
  • panceta, careta, oreja, rabo... a gusto del consumidor
  • 1 pizca de pimentón
  • sal

Preparación

A mí no me gusta beber mientras cocino asi que nada de abrir botellines...

  • Ponemos en la olla el aceite y lo calentamos.
  • Picamos pequeñito la cebolla, zanahoria, el pimiento verde y el tomate, previamente pelado, y lo echamos en el aceite junto con los dientes de ajo (yo los echo enteros sin pelar ni na). Lo doramos a fuego medio.
  • Retiramos un poco la olla del fuego para echar el pimentón que si no se quema.
  • Damos un par de vueltas y añadimos las patatas tronchadas en trozos, las lentejas, el chorizo y la carne (vamos todo lo que nos queda) y lo cubrimos con un par de dedos en horizontal de agua. Dejamos que rompa a hervir.
  • Si estamos usando olla exprés o superrapida es el momento de cerrarla. En el primer caso lo dejamos 40 minutos dando vueltas y en el segundo unos 18. Si estamos a la vieja usanza pues no sé cuanto tiempo será porque no lo he hecho nunca pero por lo menos 2 horas y media...

Voilá!!! Ya tenemos preparadas unas lentejitas muricas que dejarán con la boca abierta a vuestra madre, abuela, etc y que nos aportarán mucho hierro a la dieta.

PD: la sal la váis echando según lo vayáis viendo
PD2: las lentejas se pueden congelar perfectamente, lo único es que, por misterios de las microondas, calientan muy mal con esta tecnología

martes, 20 de mayo de 2008

Patatas a la Riojana

Bueno pues como dijimos en la receta de las albóndigas en salsa, “no sólo de cosas a la plancha vive el Dummie”, hoy vamos a continuar introduciéndonos en el mundo del “guisote” con una receta de ésas que te apetece comer en un día lluvioso de otoño o de invierno, y que te hacen entrar en calor al instante. Es un plato barato, rápido y sencillo, amén de exquisito. Podríamos buscar sus orígenes en la comunidad que le da nombre, pero como he leído recientemente en el blog de Pepe Iglesias, “su origen nadie lo puede asegurar y bien puede ser un plato de cualquier casa en la que se cocine como Dios manda” ( un Fenómeno). La receta que os voy a dar ahora es la que usa mi madre, que por cierto no le salen nada mal, y me imagino, que ella a su vez usa la de mi Madrina, que es la reina de las comidas Express (y no por ello menos sabrosas).

Ingredientes para 4 personas

1 kg de patatas Mona Lisa
400 grs. de chorizo fresco (pedir en la carnicería chorizo para guisar)
1 cebolla mediana
1 pimiento verde italiano
1 pimiento rojo
1 diente de ajo
3 cucharadas soperas de carne de pimiento choricero
Aceite de oliva virgen extra

Utensilios

1 cacerola mediana
1 cuchillo bien afilado
1 pelador o un cuchillo patatero en su defecto
1 tabla para picar
1 bol

Elaboración

En primer lugar nos lavamos bien las manos y abrimos un botellín fresquito que tenemos tajo por delante.
Lavamos las patatas, las pelamos y las cascamos en cachelos (los cachelos son trozos de patata del tamaño de una nuez aproximadamente; su particularidad es que no las vamos a cortar del todo sino que cuando estemos a punto de cortarla, giramos un poco el cuchillo hasta que la patata se rompa, “casque”). Las reservamos en un bol con agua fría.
Por otro lado nos vamos a pelar la cebolla, a lavar y a quitar las semillas a los pimientos y a pelar el ajo. Una vez realizadas estas tareas, vamos a picar finamente, (en brunoise), la cebolla, el ajo y los pimientos, y los rehogamos en la cacerola; el fuego debe estar medio alto y no añadimos la verdura hasta que el aceite no esté caliente. Le ponemos una pizca de sal para que la verdura “sude”. Bajamos el fuego un punto para evitar que la verdura se queme. Podemos echar un poco de la cerveza que nos estamos bebiendo a la verdura, que no le va a pasar nada…
Mientras la verdura se pone a punto, (esto nos llevará aproximadamente 15 minutos), cortamos el chorizo en dados. Subimos el fuego y añadimos el chorizo; lo rehogamos durante un par de minutos; introducimos las patatas, las rehogamos con toda la mezcla anterior durante otro par de minutos, (seguimos con el fuego alto), y las cubrimos de agua. A mitad de la cocción ponemos la pulpa de pimiento choricero y dejamos que siga cociendo a fuego suave hasta que las patatas estén listas. ¿Cuándo sabemos que las patatas están listas? Pues aproximadamente 25 minutos después de que comiencen a hervir; para salir de dudas, la pinchamos con un cuchillito y éste debe entrar con facilidad. Las ponemos a punto de sal (si fuera necesario) y listas.

martes, 13 de mayo de 2008

Pastel de queso al horno

En virtud de la buena acogida que tuvo la tarta de queso que llevé el domingo a la bodega, aquí tenéis la receta. No podemos llamarla “Quesada”, porque los ingredientes difieren bastante de la receta original de la misma (no lleva queso fresco de vaca, ni limón, ni canela, entre otras cosas), pero los resultados como pudisteis comprobar, son excelentes, teniendo en cuenta lo sencillo de su elaboración (no es vanidad, estaba muuuu rica).

Ingredientes (para un molde de unas 8 raciones)

300 grs. de nata (35%)
300 grs. de leche entera
250 grs. de huevo
30 grs. de Maizena
250 grs. de azúcar
350 grs. de queso tipo Philadelphia
1 nuez de mantequilla
2 cucharadas soperas de harina de trigo

Utensilios

Un molde para tartas antiadherente (puede ser redondo o rectangular, es cosa vuestra)
La batidora
Un bol grande

Elaboración:

Mis queridos Dummies; nos lavamos las manos y comenzamos (beberse el botellín es opcional ya que es un postre, pero con el calorcito de la primavera…) En primer lugar encendemos el horno por arriba y por abajo a 180º .Cascamos los huevos en un bol amplio; añadimos el resto de los ingredientes y los trituramos con la batidora (si queréis os presto mi maravillosa batidora roja, jejeje…). Debemos obtener una masa homogénea; la reservamos. Cogemos un trozo de mantequilla atemperada (vamos, a temperatura ambiente, que esté blandita) y untamos el molde, lo enharinamos (le ponemos 2 cucharadas soperas de harina de trigo y lo movemos como si estuviéramos buscando oro, para que la harina se pegue a la mantequilla y podamos desmoldar la Quesada con facilidad una vez horneada). Vertemos la masa en el molde (no debe superar los dos dedos de grosor, dedos normales y en horizontal) y lo introducimos en el horno durante 35-40 minutos aproximadamente (los tiempos de horneado son orientativos ya que van a depender de la potencia de nuestro horno). Para saber si está lista, sacamos el molde del horno con cuidado de no quemarnos y en el centro, clavamos un palillo; si sale limpio, ya está; si quedan restos, pues lo metemos 5 minutos más. Si vemos que se dora demasiado, desconectamos la parte de arriba del horno y dejamos que se termine con la de abajo). Dejamos que se enfríe y lista para comer. Las mermeladas de frutos rojos son un acompañamiento perfecto.
Si a alguien le gusta, puede ceñirse un poco más a la receta original y añadir canela en polvo (justo antes de meterla al horno), o la ralladura de un limón (siempre y cuando no se nos vaya la mano y la convirtamos en la famosa “Limonada Escribano”).
Muchas gracias y buena suerte.

jueves, 8 de mayo de 2008

Tiramisú

Hoy desvelamos la receta del famoso postre de la Tía Bosa.
Los que lo habéis probado, no necesitáis más presentación; para los que no, hacerlo; si os sale la mitad de bien que a ella, disfrutaréis de un postre que ya quisieran las tartas de Mallorca.

INGREDIENTES
  • 1/2 KG. DE QUESO MASCARPONE (DEL MERCADONA MEJOR)
  • 4 YEMAS DE HUEVO
  • 4 CLARAS DE HUEVO (se pueden usar los mismos de las yemas)
  • 8 CUCHARADAS SOPERAS DE AZUCAR
  • 1 PAG DE BIZCOCHOS DUROS (DEL DIA; para que no nos demanden los del MERCADONA...)
  • CAFE
  • LICOR OPCIONAL
  • CACAO.

PREPARACION

  1. Mezclar el mascarpone con las 4 yemas de huevo y el azúcar (sin batir, como si fuera un cóctel de James Bond).
  2. Batir las claras de huevo a punto de nieve (muy bien batidas) y añadir a la mezcla anterior. Juntarlo todo (insistimos, sin bator).
  3. En un plato con café templado y el licor, empapar los bizcochos e irlos colocando en un molde (como si fuese la base) que sea un poco hondo.
  4. Echar aproximadamente la mitad de la mezcla sobre la base de los bizcochos. Encima de la mezcla poner otra base de bizcochos y encima de éstos poner mezcla y así sucesivamente, según se desee que sea el tiramisú de alto y de ancho.
  5. Espolvorear Cacao con un colador por encima.
  6. Cubrir con film y meter en la nevera. De un día para otro está mucho mejor.

Truco!!!: Las claras de nieve se montan antes si se las echa un pellizco de sal y una gota de agua, literal.

Que os salga bien a todos los que lo intenteis (mensaje personal de la Tía Bosa)

PD: gracias Rosa!!!

lunes, 5 de mayo de 2008

Pollo con coca-cola

Aunque no hemos probado la receta, conocemos a varias personas que sí lo han hecho y dicen que el resultado es harto satisfactorio. La incluimos y quedamos a la espera de los comentarios oportunos.
Hay que tener en cuenta que la prosa de esta receta no corresponde con nuestro querídismo Torquemada por lo que, como comprobaréis a continuación, su exposición es bastante más austera.

Ingredientes
  • Tres contramuslos de pollo para cada comensal.
  • Un sobre de sopa de cebolla.
  • Un limón.
  • ½ litro de Coca-Cola.
  • Perejil.

Preparación

  • En una fuente para horno se ponen los contramuslos de pollo.
  • Esparcimos un sobre de sopa de cebolla sobre los contramuslos.
  • Añadimos "un dedo"(en horizontal) de zumo de limón.
  • Cubrimos los contramuslos de coca-cola.
  • Echamos un poco de perejil por encima.
  • Horneamos a 250 grados durante 1:30 horas, dándole la vuelta a los contramuslos cada 30 minutos + o -


PD: gracias Javiverde!

PD2: para cocer al Pollo no es necesario horno alguno; es suficiente con añadirle un dedo (en vertical) de whisky a la coca-cola...

martes, 29 de abril de 2008

Albóndigas en salsa

Porque no sólo de cosas a la plancha y de ensaladas vive el Dummie, hoy vamos a introducirnos por primera vez (para algunos seguramente no) en el mundo del guisote, y que mejor forma de hacerlo que con unas estupendas albóndigas en salsa. De ésta forma aprovechamos la receta de la carne aliñada (ver entrada en el blog del Viernes 18 de Abril). Las albóndigas se pueden hacer también con tomate, pero a petición del primo Pollo, las haremos en salsa.

Ingredientes (para 4 personas)

1 Kg. de carne picada de ternera gallega, o de Guadarrama (vamos, que sea buena)
100 grs. de tocino de cerdo ibérico
1 cebolla dulce mediana
1 diente de ajo
1 ramas de cebollino (o de perejil en su defecto)
100 grs. de jamón ibérico
2 huevos
2 rebanadas de pan de molde (sin corteza)
Aceite de oliva Virgen Extra
Sal y pimienta negra recién molida
1 vaso de leche
Harina

Para la salsa

2 cebollas blancas grandes
3 zanahorias
1 puerro
1 pimiento verde italiano grande
1 pimiento rojo pequeño
1 tomate maduro
2 dientes de ajo
2 buenos vasos de vino blanco (así lo hace mi madre, si queréis probar con vino tinto pues también vale)
Sal y Aceite de Oliva Virgen Extra

Utensilios

1 cacerola amplia
Una sartén antiadherente grande
1 bandeja (para escurrir el aceite sobrante) y papel absorbente
1 cuchara y un tenedor (para dar la vuelta a las albóndigas en la sartén; si preferís usar pinzas…eso es cuestión de maña)
La batidora
1 colador chino o pasapurés si lo preferís
1 tabla para picar
1 cuchillo afilado


Elaboración

Nos lavamos bien las manos, abrimos un botellín bien frío y ponemos alguno más a enfriar que ésta receta pese a no ser difícil, nos va a llevar un poco más de tiempo. Aliñamos la carne como se indica en la receta del 18 de abril y la dejamos reposar al menos un par de horas en la nevera (para poder hacer las bolas con facilidad y que coja sabor)
Lavamos bien todas las verduras que vamos a utilizar para la salsa y procedemos a picarlas. Como vamos a triturar la salsa no hace falta que las cortemos demasiado pequeñas (cuadrados de 2 cm. por 2 cm. será suficiente); no estaría demás que nos esmeráramos en el corte para ir cogiendo soltura. Usar cualquier ocasión para practicar (sin haceros daño vosotros ni los que os rodean…) Como vamos a pasar la salsa no hace falta que pelemos el tomate.
Ponemos un buen chorro de aceite en la cacerola a fuego medio y añadimos las verduras por orden de dureza. En primer lugar la cebolla, seguida de puerro, pimiento verde y zanahoria. Cuando todas estas estén blanditas (aproximadamente 15 minutos después) añadimos el tomate y lo mojamos con el vino. Dejamos que cueza otros 10 minutos aproximadamente y lo trituramos con la batidora. Lo pasamos por el chino y reservamos la salsa en la cacerola.
Ha llegado la hora de abrir otra cerveza, hacer las “pelotas” y freírlas. Bien, ponemos una cantidad generosa de aceite en una sartén y que se vaya calentando a fuego medio. Preparamos un plato con harina para enharinar las albóndigas; nos lavamos las manos y nos disponemos a dar forma a la masa. Para facilitarnos el trabajo nos untamos las manos ligeramente de aceite (así no se nos pega la masa en los dedos) y comenzamos. Las albóndigas pueden tener el tamaño que queramos; desde las que hacen en Casa Cofiño en Caviedes (Cantabria) que se meren un artículo en si mismas (son grandes como pelotas de tenis); hasta las que vamos a realizar hoy de unos 3 cm. de diámetro.
Les damos forma, las enharinamos y las freímos. Recordar que en el momento en el que llenamos la sartén, la temperatura baja así que subimos el fuego un poco. Deben quedarnos doradas por fuera y crudas por dentro, ya que se van a terminar de cocer en la salsa. Para que la fritura de las mismas sea uniforme nos ayudamos del tenedor y la cuchara. Cuando estén fritas por todos los lados, las sacamos y colocamos en el papel absorbente. Una vez terminada la masa, ponemos las albóndigas en la cacerola con la salsa y a fuego suave medio dejamos que se terminen. La harina que llevan las albóndigas por fuera va a ayudarnos a que la salsa se espese.
Las albóndigas deben cocer en la salsa aproximadamente 15 minutos. Rectificamos de sal al gusto y listas.
Las podemos acompañar de patatas fritas, arroz blanco… o comerlas solas.
También admiten la congelación, así que "tapercito" y ya tenemos comida caliente para llevarnos a la oficina, la obra...

lunes, 28 de abril de 2008

Atascaburras


El Tazcaburras para los oriundos es un plato de curioso nombre perteneciente a la más genuina cocina manchega, aunque su influencia se extiende hasta las Alpujarras. Es un guiso al parecer muy antiguo, tradicional de la sierra, muy nutritivo y no apto para estómagos débiles o delicados.
Cuenta la leyenda que el atascaburras es un plato surgido de una gran nevada en la que dos pastores atrapados en ella no tenían nada que comer excepto patatas y raspas de bacalao. Cocieron las patatas y el bacalao y añadiendo aceite de oliva la mezcla engordó y se dieron una buena comilona tras la que dijeron: 'esto harta hasta las burras', de ahí el nombre.

Hombre, no se puede comparar con las patatas revolconas de nuestro gran chef Jose, pero como tenemos buena boca seguro que lo aceptamos sin condiciones.

Ingredientes (4 personas):

  • 8 patatas medianas
  • 300 grs de bacalao desalado
  • 3 dientes de ajo
  • 4 huevos duros
  • 8-10 cucharadas de aceite de oliva
  • 50 grs. de nueces Sal.

Elaboración

  • Paso 1: Cocer patatas con piel (30 minutos) y, por separado, el bacalao (5 minutos).
    Reservar una taza del caldo de bacalao
  • Paso 2: Picar los ajos, pelar las patatas y desmigar el bacalao.
  • Paso 3: En un mortero, machacar los ajos, incorporar la patata y mezclar.
  • Paso 4: Añadir el bacalao y mezclar bien.
  • Paso 5: Añadir el aceite sin dejar de remover. Si quedase muy espeso, añadir un poco de agua del bacalao (consistencia de puré).
  • Paso 6: Traspasar a los platos y adornar con rodajas de huevo duro, nueces y un chorro de aceite.


PD: muchas gracias Isi!!!

martes, 22 de abril de 2008

Salsa de tomate

La salsa de tomate es una de las preparaciones más fáciles que podemos hacer en la cocina, pero también es una de las que más satisfacciones vamos a obtener. Una pasta aliñada con una buena salsa de tomate es algo delicioso; un conejo con tomate y pimiento verde, una palometa, un pollo…así podríamos seguir hasta aburrirnos de enumerar platos a los que la salsa de tomate les va bien.
Al igual que sucede con las croquetas, podemos hacer una buena cantidad de salsa, la envasamos y la congelamos, creándonos así una pequeña reserva que nos sacará de más de un lío.

Ingredientes:

1 Kg. de tomates maduros (los llamados “de pera” y los “de rama” van muy bien para freír)
1 cebolla blanca mediana
2 dientes de ajo
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal y Azúcar (en la cantidad que consideréis oportuna)
Vino blanco
Agua

Utensilios

1 cacerola antiadherente
1 cuchara de madera
La batidora y su vaso
1 colador chino (si somos muy delicaditos y queremos deshacernos de la piel y las semillas)
1 tabla para picar
1 puntilla bien afilada
1 cuchillo
1 cuchara sopera

Elaboración

Como ya es tradición nos lavamos bien las manos y abrimos un botellín bien frío, de la manera que nos parezca más oportuna. Comenzamos
Con cuidado y nuestra puntilla, pelamos la cebolla y los ajos (¿creéis necesario que explique cómo se pelan una cebolla y 2 dientes de ajo?). Lavamos los tomates con agua fría y los reservamos.
Nota 1: Si queremos pelar los tomates para que nos quede una salsa más delicada, pondremos a calentar agua en una cacerola; cuando ésta esté hirviendo, echaremos los tomates, a los que previamente habremos desprovisto de la parte verde y les habremos hecho una cruz con la puntilla a la altura del culo. Los sumergimos 15 segundos y rápidamente los metemos en agua con hielo. Listo para pelarlos.
Bien, una vez pelados, con una cuchara sopera les retiramos las pepitas y los reservamos.
Ponemos a calentar (fuego suave a medio) un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra en la cacerola. A continuación añadimos los ajos para que cojan color y la cebolla que habremos picado en daditos chiquititos (mirepoix será suficiente). Cuando ambas cosas presenten un bonito color dorado, (al cabo de unos 10 minutos), añadimos el tomate (que previamente habíamos pelado y despepitado, o no, según el gusto). Subimos una pizca el fuego, ya que al añadir el tomate la temperatura del aceite habrá bajado sustancialmente, y lo volvemos a poner en su sitio cuando veamos que comienza a hacer “chup-chup”. Junto con el tomate añadiremos la sal, el azúcar y un chorro generoso de vino blanco Desde el momento en el que introducimos todos estos ingredientes y hasta que la salsa esté lista, transcurren aproximadamente 25 minutos. Pasado este tiempo y con mucho cuidado, trituramos el tomate con la batidora si así lo deseamos y lo pasamos por el colador chino. Ponemos nuevamente a hervir la salsa, (esto debemos hacerlo siempre que trituremos una salsa o la descongelemos, para matar los bichejos que pudiera contener), y si fuera necesario la rectificamos de sal y de azúcar.
Sí, es así de fácil, ya tenemos nuestra primera salsa de tomate.
Nota 2: si veis que os queda muy espeso y no os gusta, le podéis añadir un chorro de agua (acordaos de rectificar la sal).
Nota 3: si sois unos vagos redomados, o los tomates que había en la frutería no os gustan, en los supermercados (concretamente el de la marca de Mercadota sale bastante bueno) vende latas de tomate pelado listas para freír. Yo recomiendo tener siempre un lata en la despensa por lo que pudiera pasar.

lunes, 21 de abril de 2008

Nata Montada

Cuando publicamos la receta de las tortitas dijimos que uno de los acompañamientos por antonomasia de las mismas era la nata y el chocolate. Pues bien, Rosuka nos dice que como montamos la nata, pues aquí lo tienes. Fácil y sencillo.
Antes vamos a hacer unas pequeñas aclaraciones sobre la nata. En las tiendas que compramos habitualmente vamos a encontrarnos con 2 tipos de nata líquida: para montar y para cocinar, en función de la materia grasa que poseen. La que a nosotros nos interesa es la de montar que posee un 35% de materia grasa. Viene especificado en la etiqueta así que no hay problema.

Ingredientes (para un montón de tortitas, o fresas, o...)

500 cl. de nata para montar (35% materia grasa)
80 gramos de azúcar (si sois muy golosos podéis añadir más cantidad)

Utensilios

1 bol grande
1 batidora con el accesorio para montar nata, o en su defecto, las varillas de toda la vida que todos tenemos en casa.

Elaboración

Nos lavamos bien las manos y empezamos. Uno de los secretos de la nata montada es que tanto la nata como el recipiente en el que la vamos a montar, estén bien fríos. Por lo tanto lo que debemos hacer es meter el bol a la nevera (que está a unos 4º centígrados) y dejar que se enfríe, ya que la nata debemos tenerla en la nevera con anterioridad. Cuando el bol esté frío, abrimos el envase de la nata y lo vertemos en el bol, añadimos el azúcar y comenzamos a batir la mezcla progresivamente (de menor velocidad a mayor velocidad si usamos la batidora. Si lo hacemos a mano, pues dosificamos fuerzas…). El proceso tarde unos 5 minutos aproximadamente y la textura de la nata dependerá de nuestros gustos particulares. Debemos tener la precaución de no batirla en exceso porque corremos el riesgo de que se corte y nos quedemos sin nata.
Podemos guardarla en la nevera bien tapada de un día para otro. Buen provecho Rosuka.

1001 formas de abrir un botellín... X

sábado, 19 de abril de 2008

1001 formas de abrir un botellín...IX

Croquetas

El maravilloso mundo de la croqueta. Creo que sólo hay otra cosa que genere tanta controversia en lo que a la cocina se refiere y ésa es la tortilla de patatas, pero ella se merece un apartado para ella solita. Todos decimos que como las que hacen nuestra madre, o nuestra abuela no hay ninguna. Cierto es que no hay 2 croquetas que sean iguales; da igual que sean de bolsa, de nuestra madre o de nuestra abuela, pero no las hay. En si mismas son algo maravilloso porque se pueden hacer de cualquier cosa que se nos ocurra: jamón, pollo, bacalao, chistorra, morcilla, queso, setas, chocolate (sí, habéis leído bien, chocolate) cocido (perfecto ejemplo de la cocina de aprovechamiento)…así podríamos seguir hasta completar una larga lista, pero no se trata de enumerar todas las variedades que se nos ocurran o que hayamos probado en alguna ocasión. Si bien es cierto que no es la receta más fácil para un dummie, tampoco es tan complicada y los resultados, si se hacen bien, son estupendos (no en vano, la calidad en la ejecución de algo aparentemente tan simple como una croqueta, sirve de rasero para medir la calidad de un establecimiento).
La receta es la que usamos en La Barriga; como siempre, hay diversidad de opiniones, a mi me parece que nos salen muy buenas, pero al Jefe de Tote pues no le gustan tanto (habrá que intentarlo otra vez).
Si alguien quiere aportar su receta, pues hale, que se anime a escribir unas líneas que no cuesta tanto.

Ingredientes (para unas 40 piezas aproximadamente)

1´2 litros de leche entera de vaca
180 grs. de harina de trigo
250 grs. de chistorra
180 grs. de mantequilla
Sal

Utensilios

1 cacerola grande (si es posible, antiadherente, sino, preparaos para rascar)
1 cuchara de madera
1 batidora y su vaso
1 recipiente de bordes altos para reservar la masa
1 cuchillo afilado
1 tabla para picar
1 cazo en el que al menos nos quepa toda la leche

Elaboración

Manos limpias y botellín bien frío abierto. Comenzamos. Ponemos a calentar la leche en el cazo. Mientras esto sucede, cortamos la chistorra en trozos como de unos 4 cm de longitud, (el tamaño no importa, lo vamos a triturar después). Cuando terminemos esta operación tan compleja, ponemos la mantequilla en trocitos (para que se funda antes) dentro de la cacerola a fuego medio; la mantequilla se quema echando leches así que debemos tener cuidado. Cuando esté prácticamente fundida añadimos la chistorra y la rehogamos, (esta operación nos llevará unos 4 minutos aproximadamente). Apagamos el fuego y, con cuidado, vertemos el contenido en el vaso de la batidora, lo trituramos y lo volvemos a colocar en la cacerola. Cuidado!!! la leche debe estar a punto de salirse si no lo ha hecho ya; es el momento de apagarla y reservarla. Bien, encendemos nuevamente el fuego y cuando comience a borbotear la pasta formada por la mantequilla y la chistorra, añadimos la harina. Comienza lo difícil; removemos bien toda la mezcla y comenzamos a incorporar la leche poco a poco sin parar de remover. Para aclararnos, echamos la leche en 3 veces. No se echa una tanda nueva hasta que la anterior no esté incorporada a la masa y veamos que salen burbujas (esto nos indica que está hirviendo). Cuando hayamos gastado toda la leche, seguiremos removiendo durante unos 10 minutos más o menos. Ponemos la sal que consideremos oportuna (y no le ponemos ni pimienta, ni nuez moscada, ni nada de nada). Vertemos el contenido en el recipiente que hayamos elegido para dejarla reposar. La tapamos con papel film (para que no se nos reseque) y a la nevera.
El tiempo total para elaborar la masa es de aproximadamente 30 minutos. Cuando esté fría (en unas 4 horas) estará lista para que la boleemos. Aquí llega otro de los puntos controvertidos; yo personalmente paso las croquetas primero por harina, luego por huevo batido y, finalmente por pan rallado (vamos Helen, empanadas). Sin embargo mi abuela Vicenta, las pasa solamente por harina, huevo y las fríe. Pese a que es una cuestión de gustos, la forma de mi abuela presenta una ventaja respecto a la mía; sus croquetas se pueden comer frías muchas horas después y están exquisitas, mientras que las croquetas que hemos empanado, o sea, mi método, están exquisitas recién hechas, pero horas después me parece que está bastante regulares, por no decir otra cosa.
Es fundamental para la calidad de la croqueta pasarla una sola vez por pan rallado, porque de lo contrario, se irá creando una costra que no hará sino vulgarizar nuestras deliciosas croquetas.

Se me olvidaba, para freírlas necesitamos una sartén honda o cazo en su defecto; aceite de oliva virgen extra, una espumadera, un plato y papel absorbente. Llenamos las dos terceras partes de la sartén de aceite, ponemos el fuego medio-alto y justo antes de que comience a echar humo el aceite, introducimos las croquetas. Aproximadamente tardan unos 3 minutos en freírse. Las retiramos cuando presenten un color doradito y las ponemos a escurrir en el papel absorbente.

Otra virtud de nuestras deliciosas amigas es que admiten la congelación a la perfección, por lo que si nos lo curramos un poco y hacemos una buena tanda, podemos tener siempre un pequeño remanente en el congelador que nos saque de más de un apuro.

viernes, 18 de abril de 2008

Carne aliñada para...

La receta que nos ocupa hoy es muy útil (o no, si eres vegetariano), puesto que es lo que podríamos definir como 3 en 1. Me explico, nos va a servir para hacer hamburguesas, filetes rusos, albóndigas… y alguna que otra preparación más, pero no adelantemos acontecimientos.

Ingredientes (para cuatro personas normales; Iván y Javi, no estáis en ésta categoría)

1 Kg. de carne picada de ternera gallega, o de Guadarrama (vamos, que sea buena)
100 grs. de tocino de cerdo ibérico
1 cebolla dulce mediana
1 diente de ajo
Unas ramas de cebollino (o de perejil en su defecto)
100 grs. de jamón ibérico
2 huevos
2 rebanadas de pan de molde (sin corteza)
Aceite de oliva Virgen Extra
Sal y pimienta negra recién molida
1 vaso de leche


Utensilios

1 cuchillo bien afilado
1 puntilla afilada
1 tabla para picar
1 bol
1 cazo pequeño

Elaboración

Vamos a la carnicería y le pedimos al carnicero 1 Kg. de carne de ternera de calidad, mezclada con 100 grs. de tocino de cerdo ibérico (le decimos que nos la pase 2 veces por la máquina).
Nos lavamos bien las manos y, como ya es tradición abrimos un botellín (con la cosa más rara que tengáis a mano, grabáis un video y ale, a ser famosos).
Bien; pelamos la cebolla y la picamos muy finita (vamos, en brunoise) junto con el diente de ajo. Lo ponemos en el cazo con un chorro generosos de aceite de oliva y dejamos que se “poche” lentamente (debe quedar transparente así que, paciencia). Mientras tan feliz acontecimiento sucede, procedemos a picar en daditos chiquititos el jamón ibérico y el cebollino. Remojamos la miga de pan en leche. Cuando la cebolla esté prácticamente lista (Pollo eso tarda aproximadamente 25 minutos a fuego suave) le añadimos los daditos de jamón.
Colocamos la carne picada en el bol que tenemos preparado, le añadimos los dos huevos (cascados por favor), el cebollino picado, la sal, la pimienta, la miga de pan empapada (la estrujamos para quitarle la leche que le sobra) y la cebolla pochada con el jamón. Nos lavamos las manos otra vez y, a jugar… amasamos todos los ingredientes hasta que consigamos una textura homogénea. Nos chupamos un dedito y vemos si necesita más sal o no. Dejamos reposar la carne en la nevera un par de horas, y lista para consumir o para congelar.
La receta de las albóndigas, en próximas entregas.