martes, 29 de abril de 2008

Albóndigas en salsa

Porque no sólo de cosas a la plancha y de ensaladas vive el Dummie, hoy vamos a introducirnos por primera vez (para algunos seguramente no) en el mundo del guisote, y que mejor forma de hacerlo que con unas estupendas albóndigas en salsa. De ésta forma aprovechamos la receta de la carne aliñada (ver entrada en el blog del Viernes 18 de Abril). Las albóndigas se pueden hacer también con tomate, pero a petición del primo Pollo, las haremos en salsa.

Ingredientes (para 4 personas)

1 Kg. de carne picada de ternera gallega, o de Guadarrama (vamos, que sea buena)
100 grs. de tocino de cerdo ibérico
1 cebolla dulce mediana
1 diente de ajo
1 ramas de cebollino (o de perejil en su defecto)
100 grs. de jamón ibérico
2 huevos
2 rebanadas de pan de molde (sin corteza)
Aceite de oliva Virgen Extra
Sal y pimienta negra recién molida
1 vaso de leche
Harina

Para la salsa

2 cebollas blancas grandes
3 zanahorias
1 puerro
1 pimiento verde italiano grande
1 pimiento rojo pequeño
1 tomate maduro
2 dientes de ajo
2 buenos vasos de vino blanco (así lo hace mi madre, si queréis probar con vino tinto pues también vale)
Sal y Aceite de Oliva Virgen Extra

Utensilios

1 cacerola amplia
Una sartén antiadherente grande
1 bandeja (para escurrir el aceite sobrante) y papel absorbente
1 cuchara y un tenedor (para dar la vuelta a las albóndigas en la sartén; si preferís usar pinzas…eso es cuestión de maña)
La batidora
1 colador chino o pasapurés si lo preferís
1 tabla para picar
1 cuchillo afilado


Elaboración

Nos lavamos bien las manos, abrimos un botellín bien frío y ponemos alguno más a enfriar que ésta receta pese a no ser difícil, nos va a llevar un poco más de tiempo. Aliñamos la carne como se indica en la receta del 18 de abril y la dejamos reposar al menos un par de horas en la nevera (para poder hacer las bolas con facilidad y que coja sabor)
Lavamos bien todas las verduras que vamos a utilizar para la salsa y procedemos a picarlas. Como vamos a triturar la salsa no hace falta que las cortemos demasiado pequeñas (cuadrados de 2 cm. por 2 cm. será suficiente); no estaría demás que nos esmeráramos en el corte para ir cogiendo soltura. Usar cualquier ocasión para practicar (sin haceros daño vosotros ni los que os rodean…) Como vamos a pasar la salsa no hace falta que pelemos el tomate.
Ponemos un buen chorro de aceite en la cacerola a fuego medio y añadimos las verduras por orden de dureza. En primer lugar la cebolla, seguida de puerro, pimiento verde y zanahoria. Cuando todas estas estén blanditas (aproximadamente 15 minutos después) añadimos el tomate y lo mojamos con el vino. Dejamos que cueza otros 10 minutos aproximadamente y lo trituramos con la batidora. Lo pasamos por el chino y reservamos la salsa en la cacerola.
Ha llegado la hora de abrir otra cerveza, hacer las “pelotas” y freírlas. Bien, ponemos una cantidad generosa de aceite en una sartén y que se vaya calentando a fuego medio. Preparamos un plato con harina para enharinar las albóndigas; nos lavamos las manos y nos disponemos a dar forma a la masa. Para facilitarnos el trabajo nos untamos las manos ligeramente de aceite (así no se nos pega la masa en los dedos) y comenzamos. Las albóndigas pueden tener el tamaño que queramos; desde las que hacen en Casa Cofiño en Caviedes (Cantabria) que se meren un artículo en si mismas (son grandes como pelotas de tenis); hasta las que vamos a realizar hoy de unos 3 cm. de diámetro.
Les damos forma, las enharinamos y las freímos. Recordar que en el momento en el que llenamos la sartén, la temperatura baja así que subimos el fuego un poco. Deben quedarnos doradas por fuera y crudas por dentro, ya que se van a terminar de cocer en la salsa. Para que la fritura de las mismas sea uniforme nos ayudamos del tenedor y la cuchara. Cuando estén fritas por todos los lados, las sacamos y colocamos en el papel absorbente. Una vez terminada la masa, ponemos las albóndigas en la cacerola con la salsa y a fuego suave medio dejamos que se terminen. La harina que llevan las albóndigas por fuera va a ayudarnos a que la salsa se espese.
Las albóndigas deben cocer en la salsa aproximadamente 15 minutos. Rectificamos de sal al gusto y listas.
Las podemos acompañar de patatas fritas, arroz blanco… o comerlas solas.
También admiten la congelación, así que "tapercito" y ya tenemos comida caliente para llevarnos a la oficina, la obra...

lunes, 28 de abril de 2008

Atascaburras


El Tazcaburras para los oriundos es un plato de curioso nombre perteneciente a la más genuina cocina manchega, aunque su influencia se extiende hasta las Alpujarras. Es un guiso al parecer muy antiguo, tradicional de la sierra, muy nutritivo y no apto para estómagos débiles o delicados.
Cuenta la leyenda que el atascaburras es un plato surgido de una gran nevada en la que dos pastores atrapados en ella no tenían nada que comer excepto patatas y raspas de bacalao. Cocieron las patatas y el bacalao y añadiendo aceite de oliva la mezcla engordó y se dieron una buena comilona tras la que dijeron: 'esto harta hasta las burras', de ahí el nombre.

Hombre, no se puede comparar con las patatas revolconas de nuestro gran chef Jose, pero como tenemos buena boca seguro que lo aceptamos sin condiciones.

Ingredientes (4 personas):

  • 8 patatas medianas
  • 300 grs de bacalao desalado
  • 3 dientes de ajo
  • 4 huevos duros
  • 8-10 cucharadas de aceite de oliva
  • 50 grs. de nueces Sal.

Elaboración

  • Paso 1: Cocer patatas con piel (30 minutos) y, por separado, el bacalao (5 minutos).
    Reservar una taza del caldo de bacalao
  • Paso 2: Picar los ajos, pelar las patatas y desmigar el bacalao.
  • Paso 3: En un mortero, machacar los ajos, incorporar la patata y mezclar.
  • Paso 4: Añadir el bacalao y mezclar bien.
  • Paso 5: Añadir el aceite sin dejar de remover. Si quedase muy espeso, añadir un poco de agua del bacalao (consistencia de puré).
  • Paso 6: Traspasar a los platos y adornar con rodajas de huevo duro, nueces y un chorro de aceite.


PD: muchas gracias Isi!!!

martes, 22 de abril de 2008

Salsa de tomate

La salsa de tomate es una de las preparaciones más fáciles que podemos hacer en la cocina, pero también es una de las que más satisfacciones vamos a obtener. Una pasta aliñada con una buena salsa de tomate es algo delicioso; un conejo con tomate y pimiento verde, una palometa, un pollo…así podríamos seguir hasta aburrirnos de enumerar platos a los que la salsa de tomate les va bien.
Al igual que sucede con las croquetas, podemos hacer una buena cantidad de salsa, la envasamos y la congelamos, creándonos así una pequeña reserva que nos sacará de más de un lío.

Ingredientes:

1 Kg. de tomates maduros (los llamados “de pera” y los “de rama” van muy bien para freír)
1 cebolla blanca mediana
2 dientes de ajo
Aceite de Oliva Virgen Extra
Sal y Azúcar (en la cantidad que consideréis oportuna)
Vino blanco
Agua

Utensilios

1 cacerola antiadherente
1 cuchara de madera
La batidora y su vaso
1 colador chino (si somos muy delicaditos y queremos deshacernos de la piel y las semillas)
1 tabla para picar
1 puntilla bien afilada
1 cuchillo
1 cuchara sopera

Elaboración

Como ya es tradición nos lavamos bien las manos y abrimos un botellín bien frío, de la manera que nos parezca más oportuna. Comenzamos
Con cuidado y nuestra puntilla, pelamos la cebolla y los ajos (¿creéis necesario que explique cómo se pelan una cebolla y 2 dientes de ajo?). Lavamos los tomates con agua fría y los reservamos.
Nota 1: Si queremos pelar los tomates para que nos quede una salsa más delicada, pondremos a calentar agua en una cacerola; cuando ésta esté hirviendo, echaremos los tomates, a los que previamente habremos desprovisto de la parte verde y les habremos hecho una cruz con la puntilla a la altura del culo. Los sumergimos 15 segundos y rápidamente los metemos en agua con hielo. Listo para pelarlos.
Bien, una vez pelados, con una cuchara sopera les retiramos las pepitas y los reservamos.
Ponemos a calentar (fuego suave a medio) un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra en la cacerola. A continuación añadimos los ajos para que cojan color y la cebolla que habremos picado en daditos chiquititos (mirepoix será suficiente). Cuando ambas cosas presenten un bonito color dorado, (al cabo de unos 10 minutos), añadimos el tomate (que previamente habíamos pelado y despepitado, o no, según el gusto). Subimos una pizca el fuego, ya que al añadir el tomate la temperatura del aceite habrá bajado sustancialmente, y lo volvemos a poner en su sitio cuando veamos que comienza a hacer “chup-chup”. Junto con el tomate añadiremos la sal, el azúcar y un chorro generoso de vino blanco Desde el momento en el que introducimos todos estos ingredientes y hasta que la salsa esté lista, transcurren aproximadamente 25 minutos. Pasado este tiempo y con mucho cuidado, trituramos el tomate con la batidora si así lo deseamos y lo pasamos por el colador chino. Ponemos nuevamente a hervir la salsa, (esto debemos hacerlo siempre que trituremos una salsa o la descongelemos, para matar los bichejos que pudiera contener), y si fuera necesario la rectificamos de sal y de azúcar.
Sí, es así de fácil, ya tenemos nuestra primera salsa de tomate.
Nota 2: si veis que os queda muy espeso y no os gusta, le podéis añadir un chorro de agua (acordaos de rectificar la sal).
Nota 3: si sois unos vagos redomados, o los tomates que había en la frutería no os gustan, en los supermercados (concretamente el de la marca de Mercadota sale bastante bueno) vende latas de tomate pelado listas para freír. Yo recomiendo tener siempre un lata en la despensa por lo que pudiera pasar.

lunes, 21 de abril de 2008

Nata Montada

Cuando publicamos la receta de las tortitas dijimos que uno de los acompañamientos por antonomasia de las mismas era la nata y el chocolate. Pues bien, Rosuka nos dice que como montamos la nata, pues aquí lo tienes. Fácil y sencillo.
Antes vamos a hacer unas pequeñas aclaraciones sobre la nata. En las tiendas que compramos habitualmente vamos a encontrarnos con 2 tipos de nata líquida: para montar y para cocinar, en función de la materia grasa que poseen. La que a nosotros nos interesa es la de montar que posee un 35% de materia grasa. Viene especificado en la etiqueta así que no hay problema.

Ingredientes (para un montón de tortitas, o fresas, o...)

500 cl. de nata para montar (35% materia grasa)
80 gramos de azúcar (si sois muy golosos podéis añadir más cantidad)

Utensilios

1 bol grande
1 batidora con el accesorio para montar nata, o en su defecto, las varillas de toda la vida que todos tenemos en casa.

Elaboración

Nos lavamos bien las manos y empezamos. Uno de los secretos de la nata montada es que tanto la nata como el recipiente en el que la vamos a montar, estén bien fríos. Por lo tanto lo que debemos hacer es meter el bol a la nevera (que está a unos 4º centígrados) y dejar que se enfríe, ya que la nata debemos tenerla en la nevera con anterioridad. Cuando el bol esté frío, abrimos el envase de la nata y lo vertemos en el bol, añadimos el azúcar y comenzamos a batir la mezcla progresivamente (de menor velocidad a mayor velocidad si usamos la batidora. Si lo hacemos a mano, pues dosificamos fuerzas…). El proceso tarde unos 5 minutos aproximadamente y la textura de la nata dependerá de nuestros gustos particulares. Debemos tener la precaución de no batirla en exceso porque corremos el riesgo de que se corte y nos quedemos sin nata.
Podemos guardarla en la nevera bien tapada de un día para otro. Buen provecho Rosuka.

1001 formas de abrir un botellín... X

sábado, 19 de abril de 2008

1001 formas de abrir un botellín...IX

Croquetas

El maravilloso mundo de la croqueta. Creo que sólo hay otra cosa que genere tanta controversia en lo que a la cocina se refiere y ésa es la tortilla de patatas, pero ella se merece un apartado para ella solita. Todos decimos que como las que hacen nuestra madre, o nuestra abuela no hay ninguna. Cierto es que no hay 2 croquetas que sean iguales; da igual que sean de bolsa, de nuestra madre o de nuestra abuela, pero no las hay. En si mismas son algo maravilloso porque se pueden hacer de cualquier cosa que se nos ocurra: jamón, pollo, bacalao, chistorra, morcilla, queso, setas, chocolate (sí, habéis leído bien, chocolate) cocido (perfecto ejemplo de la cocina de aprovechamiento)…así podríamos seguir hasta completar una larga lista, pero no se trata de enumerar todas las variedades que se nos ocurran o que hayamos probado en alguna ocasión. Si bien es cierto que no es la receta más fácil para un dummie, tampoco es tan complicada y los resultados, si se hacen bien, son estupendos (no en vano, la calidad en la ejecución de algo aparentemente tan simple como una croqueta, sirve de rasero para medir la calidad de un establecimiento).
La receta es la que usamos en La Barriga; como siempre, hay diversidad de opiniones, a mi me parece que nos salen muy buenas, pero al Jefe de Tote pues no le gustan tanto (habrá que intentarlo otra vez).
Si alguien quiere aportar su receta, pues hale, que se anime a escribir unas líneas que no cuesta tanto.

Ingredientes (para unas 40 piezas aproximadamente)

1´2 litros de leche entera de vaca
180 grs. de harina de trigo
250 grs. de chistorra
180 grs. de mantequilla
Sal

Utensilios

1 cacerola grande (si es posible, antiadherente, sino, preparaos para rascar)
1 cuchara de madera
1 batidora y su vaso
1 recipiente de bordes altos para reservar la masa
1 cuchillo afilado
1 tabla para picar
1 cazo en el que al menos nos quepa toda la leche

Elaboración

Manos limpias y botellín bien frío abierto. Comenzamos. Ponemos a calentar la leche en el cazo. Mientras esto sucede, cortamos la chistorra en trozos como de unos 4 cm de longitud, (el tamaño no importa, lo vamos a triturar después). Cuando terminemos esta operación tan compleja, ponemos la mantequilla en trocitos (para que se funda antes) dentro de la cacerola a fuego medio; la mantequilla se quema echando leches así que debemos tener cuidado. Cuando esté prácticamente fundida añadimos la chistorra y la rehogamos, (esta operación nos llevará unos 4 minutos aproximadamente). Apagamos el fuego y, con cuidado, vertemos el contenido en el vaso de la batidora, lo trituramos y lo volvemos a colocar en la cacerola. Cuidado!!! la leche debe estar a punto de salirse si no lo ha hecho ya; es el momento de apagarla y reservarla. Bien, encendemos nuevamente el fuego y cuando comience a borbotear la pasta formada por la mantequilla y la chistorra, añadimos la harina. Comienza lo difícil; removemos bien toda la mezcla y comenzamos a incorporar la leche poco a poco sin parar de remover. Para aclararnos, echamos la leche en 3 veces. No se echa una tanda nueva hasta que la anterior no esté incorporada a la masa y veamos que salen burbujas (esto nos indica que está hirviendo). Cuando hayamos gastado toda la leche, seguiremos removiendo durante unos 10 minutos más o menos. Ponemos la sal que consideremos oportuna (y no le ponemos ni pimienta, ni nuez moscada, ni nada de nada). Vertemos el contenido en el recipiente que hayamos elegido para dejarla reposar. La tapamos con papel film (para que no se nos reseque) y a la nevera.
El tiempo total para elaborar la masa es de aproximadamente 30 minutos. Cuando esté fría (en unas 4 horas) estará lista para que la boleemos. Aquí llega otro de los puntos controvertidos; yo personalmente paso las croquetas primero por harina, luego por huevo batido y, finalmente por pan rallado (vamos Helen, empanadas). Sin embargo mi abuela Vicenta, las pasa solamente por harina, huevo y las fríe. Pese a que es una cuestión de gustos, la forma de mi abuela presenta una ventaja respecto a la mía; sus croquetas se pueden comer frías muchas horas después y están exquisitas, mientras que las croquetas que hemos empanado, o sea, mi método, están exquisitas recién hechas, pero horas después me parece que está bastante regulares, por no decir otra cosa.
Es fundamental para la calidad de la croqueta pasarla una sola vez por pan rallado, porque de lo contrario, se irá creando una costra que no hará sino vulgarizar nuestras deliciosas croquetas.

Se me olvidaba, para freírlas necesitamos una sartén honda o cazo en su defecto; aceite de oliva virgen extra, una espumadera, un plato y papel absorbente. Llenamos las dos terceras partes de la sartén de aceite, ponemos el fuego medio-alto y justo antes de que comience a echar humo el aceite, introducimos las croquetas. Aproximadamente tardan unos 3 minutos en freírse. Las retiramos cuando presenten un color doradito y las ponemos a escurrir en el papel absorbente.

Otra virtud de nuestras deliciosas amigas es que admiten la congelación a la perfección, por lo que si nos lo curramos un poco y hacemos una buena tanda, podemos tener siempre un pequeño remanente en el congelador que nos saque de más de un apuro.

viernes, 18 de abril de 2008

Carne aliñada para...

La receta que nos ocupa hoy es muy útil (o no, si eres vegetariano), puesto que es lo que podríamos definir como 3 en 1. Me explico, nos va a servir para hacer hamburguesas, filetes rusos, albóndigas… y alguna que otra preparación más, pero no adelantemos acontecimientos.

Ingredientes (para cuatro personas normales; Iván y Javi, no estáis en ésta categoría)

1 Kg. de carne picada de ternera gallega, o de Guadarrama (vamos, que sea buena)
100 grs. de tocino de cerdo ibérico
1 cebolla dulce mediana
1 diente de ajo
Unas ramas de cebollino (o de perejil en su defecto)
100 grs. de jamón ibérico
2 huevos
2 rebanadas de pan de molde (sin corteza)
Aceite de oliva Virgen Extra
Sal y pimienta negra recién molida
1 vaso de leche


Utensilios

1 cuchillo bien afilado
1 puntilla afilada
1 tabla para picar
1 bol
1 cazo pequeño

Elaboración

Vamos a la carnicería y le pedimos al carnicero 1 Kg. de carne de ternera de calidad, mezclada con 100 grs. de tocino de cerdo ibérico (le decimos que nos la pase 2 veces por la máquina).
Nos lavamos bien las manos y, como ya es tradición abrimos un botellín (con la cosa más rara que tengáis a mano, grabáis un video y ale, a ser famosos).
Bien; pelamos la cebolla y la picamos muy finita (vamos, en brunoise) junto con el diente de ajo. Lo ponemos en el cazo con un chorro generosos de aceite de oliva y dejamos que se “poche” lentamente (debe quedar transparente así que, paciencia). Mientras tan feliz acontecimiento sucede, procedemos a picar en daditos chiquititos el jamón ibérico y el cebollino. Remojamos la miga de pan en leche. Cuando la cebolla esté prácticamente lista (Pollo eso tarda aproximadamente 25 minutos a fuego suave) le añadimos los daditos de jamón.
Colocamos la carne picada en el bol que tenemos preparado, le añadimos los dos huevos (cascados por favor), el cebollino picado, la sal, la pimienta, la miga de pan empapada (la estrujamos para quitarle la leche que le sobra) y la cebolla pochada con el jamón. Nos lavamos las manos otra vez y, a jugar… amasamos todos los ingredientes hasta que consigamos una textura homogénea. Nos chupamos un dedito y vemos si necesita más sal o no. Dejamos reposar la carne en la nevera un par de horas, y lista para consumir o para congelar.
La receta de las albóndigas, en próximas entregas.

lunes, 7 de abril de 2008

Tortitas

Bueno pues ésta receta es para la “Chony”, que ha sido la que la ha pedido. Es tan fácil de hacer como buenos resultados vais a obtener con ella.

Ingredientes (para merendar 4 personas normales)

  • 2 vasos de leche entera (los vasos son los de IKEA rallados para agua; vamos los que tenemos todos en casa)
  • 2 vasos de harina de trigo
  • 1 vaso de azúcar
  • 2 huevos
  • 1 sobre de levadura (Royal, se vende en todos los supermercados)
  • Leche condensada al gusto
  • Una pizca de sal
  • 100 grs. de mantequilla

Utensilios:

  • 1 batidora
  • El vaso de la batidora
  • El citado vaso de IKEA
  • Una sartén antiadherente de al menos 20 cm. de diámetro
  • Una espátula que no nos ralle el teflón de la sartén

Elaboración

Bien, nos lavamos las manos y empezamos. Cascamos los 2 huevos en el vaso de la batidora; añadimos los 2 vasos de harina, los 2 de leche, el azúcar, el sobre de levadura, la leche condensada y la pizca de sal. Lo trituramos todo hasta que nos quede una textura homogénea. El aspecto que debe presentar la masa es bastante espeso; si viéramos que nos es así pues añadimos harina poco a poco hasta que la textura sea la que deseamos. Sacamos la batidora, metemos el dedo (sí, el dedo, recuerda que debería estar limpio) para probar la masa a ver si está a nuestro gusto. Si la respuesta es afirmativa, la dejamos reposar en la nevera una hora aproximadamente (si tenemos prisa pues pasamos de dejarla reposar y nos hacemos unas tortitas de escándalo).
Pasada la hora de reposo, ponemos una sartén a calentar a fuego medio-alto; cuanto esté caliente le añadimos una cucharadita de mantequilla y dejamos que se extienda por toda la superficie de la sartén (debemos tener cuidado porque el punto de fusión de la mantequilla es relativamente bajo y se quema con facilidad), veremos que comienza a hacer burbujitas y es en ese momento cuando añadimos la masa. En éste punto tú decides como haces las tortitas de grandes, bien como tortillas de patatas de 6 huevos como las hago yo, o bien las haces pequeñas; es cosa tuya.
Una vez echada la masa en la sartén, bajamos un poco el fuego. Sabemos que la tortita está lista para dar la vuelta cuando veamos que los bordes comienzan a despegarse y aparecen unas burbujitas en la superficie de la tortita (según lo gorda que sea el tiempo oscilará entre los 3 y los 7 minutos aproximadamente). Cojemos nuestra espátula y le damos la vuelta (los más valientes podéis hacerlo “al vuelo” pero lo mismo no merendáis), dejamos la tortita unos 3 minutos más por ese lado y lista para comer.
Mi consejo es que encendáis el horno para mantenerlas calientes y cuando toda la masa esté lista, os las comáis-
Pueden acompañarse de nata montada, chocolate caliente, caramelo, mermeladas…eso es ya una cuestión de gustos (si sois unos vagos, todas las cosas anteriores se venden en supermecados, si os lo curráis un poco más, la nata y el chocolate los podéis preparar en casa)

Patatas revolconas

Bueno pues para el que no lo sepa, las patatas revolconas o meneás como también se las conoce, son típicas de Ávila y Salamanca (Pepo e Isa dicen que en la Alberca las comieron y estaban de cine así que a ver si montamos un viaje hasta allí…).
Son un plato fácil, barato y sobre todo, exquisito. La receta que viene a continuación es la que hacemos en La Barriga (ya sabéis, todos los sábados y domingos a mediodía), si alguien tiene una mejor, que nos la de a probar…

Ingredientes para 4 personas (más o menos normales)

  • 2 Kg. de patatas nuevas
  • 1 diente de ajo
  • 1 cucharada sopera de pimentón dulce (el picante es para los valientes)
  • 500 gramos de panceta adobada
  • Unas hebras de azafrán de La Mancha
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen extra

Utensilios

  • 1 tabla para picar
  • 1 cuchillo afilado
  • 1 pelador (si os apañáis con un cuchillito patatero, pues ale…)
  • 1 cacerola amplia
  • 1 sartén antiadherente grande
  • 1 cuchara de madera (con las de silicona no salen igual)

Elaboración

Nos lavamos las manos y nos abrimos un botellín bien frío.
A continuación pelamos las patatas y las pasamos por el grifo del agua fría. Las “cascamos” y colocamos en nuestra cacerola cubriéndolas de agua, añadimos un poco de sal y ponemos la cacerola a fuego fuerte para que rompan rápido a hervir. Una vez que han comenzado a hervir bajamos el fuego.
Ya están cociendo las papas que es lo que más tarda.
Cojemos nuestra tabla y nuestro cuchillo para cortar la panceta en lardones, o lo que es lo mismo la panceta cortada en tiras de un centímetro de ancho más o menos (reservamos).
Bien, por otro lado vamos a poner un chorro de aceite de oliva en la sartén que tenemos preparada y vamos a calentarlo a fuego medio con el diente de ajo ( no hay que pasarse con el aceite porque la panceta va a soltar grasa); cuando el diente de ajo esté dorado lo sacamos y subimos el fuego de la sartén a la que añadiremos la panceta adobada que hemos cortado antes; doramos la panceta a nuestro gusto, teniendo en cuenta que como se nos vaya la mano amargará. Cuando esté a nuestro gusto, la retiramos con una espumadera a un plato y reservamos el aceite y la grasa de la sartén.
Para cuando hayamos terminado esta tarea, a las patatas le deben quedar más o menos 10 minutos de cocción así que es el momento de añadir unas hebras de azafrán al agua en el que están cociendo las patatas.
Cuando las papas estén listas, encendemos nuevamente nuestra sartén y la ponemos a fuego medio, le añadimos una cucharada de pimentón dulce (esta operación es delicada porque el pimentón se quema con mucha facilidad) y a continuación las patatas cocidas. Las trabajamos con la cuchara de madera hasta que les demos una textura homogénea y en ese momento le añadimos nuestros "torreznitos” y rectificamos de sal si fuera necesario.
El acompañamiento perfecto son unos buenos huevos fritos de corral como los del “Tío Paco” y como siempre, vuestra compañía.

jueves, 3 de abril de 2008

Probablemente, la cerveza más fría del mundo...

Después de ya muchos años entrando en un bar cualquiera y diciendo la mítica frase que nos distingue como gente especial ¡PONME UN BOTIJO!, quiero escribir unas líneas sobre ese gran amigo llamado, botellín o botijo español. El botijo español debe ser tomado en condiciones mañaneras y de pie en la barra, aunque puede ser tomado a cualquier hora del día y en cualquier posición. Es muy recomendable acompañarlo con un pinchito pero lo más importante es que hay que tomarlo lo más frío posible. Y ahí viene el problema ¿Cuántas veces hemos pedido un botellín y lo siguiente ha sido una caña? ¿Por qué es tan difícil encontrar un botellín a la temperatura adecuada?
Para que un botellin este tan frío como debe, tiene que ser dueño de su propia cámara; no puede nunca compartir lugar pues la temperatura idónea para nuestro amigo suele ser la de congelación para el resto de inquilinos. Además debe dormir por lo menos una noche al fresco en su nevera; si no fuera así, el botellín llegaría a estar bebible pero nunca a la temperatura que nos referimos como idónea.
Es ahora donde viene lo más importante de estas líneas. ¿Quieres probar el botellin mas frío de la península? No podemos ofrecerte pincho, no podemos ofrecerte ambiente selecto e incluso debería decirte que algunos días no podemos ofrecerte ni un aseo decente, pero si tú lo que quieres es una botellín frío frío frío, tienes que venir a visitar a nuestro gran amigo: El Fuji.
¿El secreto? Quizás sea que la cámara de este bar está rota, quizá sea que la goma que rodea la puerta de dicha cámara, por el color que tiene, pueda salir andando, quizás que nunca hubo una balleta limpia dentro de la cámara….. No lo sabemos, lo que si podemos decirte es que este botellín es el mas frío que hemos bebido nunca. Estamos seguros de que no has probado otro igual y por eso queremos que pases a probarlo y puedas degustarlo tú mismo. Además este buen hombre llamado Fuji sigue manteniendo sus precios y podrás degustar esta bebida milenaria a un 1€.

Todo esto es lo que hace que el fujillín sea el mejor del toda España.






Pide el auténtico fujillín en Bar Macario, Urb. Hernani, San Agustín del Guadalix.






PD: Muchas gracias Tote!

martes, 1 de abril de 2008

1001 formas de abrir un botellín... IV

Buñuelos de pescado al sésamo

Entrante o tentempié. Se puede congelar
25 und. aprox.
25 min. aprox. de preparación.
+ 10 min. aprox. para freir.

Ingredientes:

1 Trozo de puerro de unos 3 cm.
1 Trozo de raíz de jenjibre fresco de unos 2 cm cortado en rodajas.
500 g de bacalao en trozos
3 claras de huevo
1 cucharada de vino de arroz chino (Shaoxing) o de jerez semiseco.
2 cucharaditas de maicena
sal
2 cucharadas de semillas de sésamo
4 rebanadas de pan blanco de molde desmigajado.
aceite para freír
salsa china o tailandesa ( de botella)

Preparación:

Tritura el puerro y el jenjibre junto con el bacalao. Mezcla una clara de huevo con el vino de arroz, la maicena y una pizca de sal. Mézclalo con la pasta de pescado y forma bolitas del tamaño de una nuez.
Prensa las semillas de sésamo con un rodillo o en un mortero y mézclalas con las migas del pan de molde.
Bate el resto de las claras de huevo en otro recipiente.
Pasa los buñuelos de pescado primero por la clara de huevo y luego por la mezcla de las migas/sésamo.
Consérvalos bien cubiertos en el frigorífico hasta que llegue el momento de utilizarlos.
Calienta aceite en la sartén hasta unos 170ºC. fríe los buñuelos en pequeñas porciones durante unos 3 minutos hasta que se doren.
Sírvelos con la salsa.



PD: Muchas gracias Rosa!

1001 formas de abrir un botellín... III